jueves, 9 de mayo de 2019

Fotos de la 54 Feria del Libro de Valencia

No faltaron los regalos en la Feria del Libro de Valencia, como estas magdalenas con mucha azúcar, la torta de pasas con nueces y el panquemado, de la bollería Martín de Torrent, obsequio de Mari Carmen y Paco, o este Quijote boricua que me regaló una gran persona a la que admiro, el catedrático de la Universidad de Puerto Rico, don Jaime Flores.
En las grandes ferias del libro, como la de Valencia o la de Madrid, resulta difícil hacer muchas fotos, imposible en los días o momentos de gran afluencia, separando lectores de autores más de un metro de mostrador repleto de libros, tampoco todo el mundo quiere foto; aunque, reconozco que me hace mucha ilusión. Este año, por diversos motivos personales he rechazado ir a tres ferias, que me habría gustado mucho volver, la de Alfafar, en la cual el año pasado Magdalenas sin azúcar, la tarde del 14 de abril fue la novela más vendida, tampoco pude estar en la Manises, ni por coincidencia de fechas y compromisos en la Feria del Libro de Cuenca, en la que sin embargo mis libros han estado muy presentes gracias a la iniciativa de José Seoane, de la Librería Clarión, agotándose todos los ejemplares de Magdalenas sin azúcar y Esperando la lluvia-Cuentos al calor de la lumbre.

  Tan solo he podido acudir a dos ferias la de Segorbe y Valencia, y el Día del  Libro en el Mercado de Colón. Han sido pocas ferias pero muy intensas. La primera, la de Segorbe, el 13 de abril, el protagonista principal fue un clima desapacible, pero también el poder estar con compañeros en las letras y mi afonía. El día del libro, el 23 de abril, también fue un día lluvioso de poca afluencia al mercado de Colón, no obstante, de muchas firmas de libros. Mientras que la 54 Feria del Libro de Valencia, en la cual en principio iba a estar seis jornadas, terminé por estar nueve, lo cual facilitó lo nunca pensé que ocurriera, que se agotase la segunda edición de Magdalenas sin azúcar en tan solo diez días. Lo mejor de todo, que tanto en el Día del Libro, como en la Feria del Libro de Valencia, no fueron pocos quien llegaron a la feria con la idea de llevarse su ejemplar de Magdalenas sin azúcar, algo similar ocurrió sin estar en la Feria del Libro de Cuenca.

A continuación algunas de las pocas fotos que se pudieron hacer: 


Ernesto, nieto de Ernesto y bisnieto de Amparo Silvestre Muñoz, una gran luchadora, de la cual algún día se tendrá que contar su historia. Ernesto, el abuelo, es un ejemplo, un amigo de muchos años.
 Ernesto, el nieto, a sus nueve años es un gran lector. Fue directo a por Magdalenas sin azúcar.
—Este es libro que quiero.
—Este libro no es para tu edad —le dije de inmediato, mirando a su abuelo. 
Entonces, Ernesto, abuelo, sacó de la bolsa el libro que llevaba, creo recordad que se trataba de La reina de África…
—Este es el que acaba de comprar. Ya lee todo tipo de libros, y sabe lo que pasa en España mejor que muchos mayores —me dijo mi amigo.
—Ya lo sé, ya sé que no es para mi edad, pero lo leeré, esperaré dos o tres años y lo leeré, y por eso quiero tenerlo. Estoy seguro que me gustará.
Esta tarde he estado hablando con mi amigo Ernesto y me ha dicho.
—Te dijo que esperaría dos o tres años por no llevarte la contraria, ya ha comenzado a leerlo. 

Con la editora Ana Coto Fernández

Con Nuria Martínez López y Daniel Galán
Nuria Martínez López y Daniel Galán. Sobre todo a Nuria, con la que comparto apellidos y comarca de nacimiento, la conozco mucho tiempo, pocas personas son tan decididas y luchadoras, es una de esas mujeres imprescindibles y necesarias.
 Daniel  Galán, nieto de Miguel Galán, alcalde pedáneo de Fuentepodrida por Izquierda Republicana, fusilado por los franquistas y enterrado en una fosa común del cementerio de Paterna, recientemente, gracias al empeño de su nieto, ha sido localizado su cadáver, todavía con su camisa, en la cual tenía bordadas sus iniciales M.G. , ochenta años después por fin descansará al lado de su mujer.    

Con "Bruji Travieza", una gran lectora.

Con la escritora e investigadora Nieves Michavila (Premio Hispania de Novela Histórica 2017- Alfonso XII y la corona maldita) en la Librería Atenea

Con la escritora Amparo Hoyos


Con Miguel Matas

Con los poetas Blas Muñoz Pizarro y Francisco Caro



Con M. Carmen y Paco Navarro


Con Cristina y Juanjo
Pilar y Mari Carmen








Con Mari Carmen La Osa

Con Raúl Martínez 

Con María Gil


Con Elisa Acebrón 


Con Alba

Con Rocío

No recuerdo los nombres, él es ornitólogo y estuvimos hablando de las avutardas 

Dos jóvenes lectoras

Una gran lectora, maestra 

Añadir leyenda

Con Marisol Sales, la nº 1 en ventas de la Feria del Libro de Valencia



Jóvenes lectores, recuerdo que Magdalenas se lo dediqué a José.


Ana Coto Fernández, editora de Editorial Palabras de agua 

Dos jóvenes lectoras


En Segorbe

En Segorbe


El vídeo alegre como unas campanillas
Por último, si alguien desea leer los cinco primeros capítulos de Magdalenas sin azúcar,   que pinche AQUÍ

sábado, 4 de mayo de 2019

Magdalenas sin azúcar, agotada la segunda edición en 10 días entre las ferias del libro de Cuenca y Valencia.




Con la Feria del Libro de Valencia y la Feria del Libro de Cuenca, no ha dado tiempo de presentar la segunda edición de Magdalenas sin azúcar, salió el 26 de abril en la feria de Cuenca y se terminó ayer en la feria de Valencia, algo que no me esperaba ni en mis mejores sueños.

No me dio tiempo de presentar la segunda edición, por tanto, os presento la portada de la que será la tercera edición de Magdalenas sin azúcar.

Han sido días muy intensos y emocionantes, en los cuales han sido muchos quienes han venido con la idea hecha de llevarse Magdalenas sin azúcar dedicada por el autor, no tengo palabras de agradecimiento para ellos y para quienes han confiado en la novela, como han sido los libreros que me han dado la oportunidad de que tuviera lugar:

Librería Pinazo, Librería Atenea, Librería Shalakabula, Librería La Costera en Valencia, siendo nueve los días en que he estado presente en la Feria del Libro de Valencia, diez si se cuenta el Día del Libro en el Mercado de Colón.   En Cuenca ha sido en la caseta de la Librería Hamburgo, gestionada este año por la Librería Clarión, a la cual agradezco también que haya acercado Magdalenas sin azúcar a mis paisanos.

 La portada es la misma que la de la segunda edición, siendo como en la primera la foto de Galina Strashnova, quien la ilustra, pero la ribera de un pantano.

La contraportada, si en la primera edición iba tan solo parte del prólogo del profesor Jaime Flores Flores (catedrático de Lengua y Literatura Española - Universidad de Puerto Rico-Río Piedras) , en la segunda incorporé parte del prólogo de la profesora Susana Alfaro (catedrática  de Literatura Española e Hispanoamericana, en Besanzón (Francia), y en esta tercera he añadido parte de la magnífica reseña que escribió el también profesor Santiago Sánchez Calle (profesor de historia moderna y contemporánea). Muy agradecido a los tres por concederme el permiso para acompañar mi novela.  


sábado, 20 de abril de 2019

Devociones y cartones




La calle está fría, 
llueve
mientras la saeta suena la triste marcha,
al son de trompetas y tambores
con sentimiento herido
y fervores encendidos,
más calientes que la llama de las velas,
más fría que la indiferencia
ante quien duerme  sobre cartones.
La calle está húmeda,
secos los corazones.

Llueve,
la gente se aparta
pletórica de devoción
musitando mil oraciones,
mientras desde los balcones
mujeres cantan saetas
que los devotos escuchan en silencio, 
con cuidado,
para no pisar los cartones.

En la catedral
chirrían los goznes,
 de las puertas,
no habrían de ser de los corazones,
que solo palpitan
ante imágenes
de madera o escayolas
que ignoran las pasiones
de quienes duermen sobre cartones.

Llueve,
hace frío,
suena la saeta.
Chiquillo mira la cara de Cristo,
y ten cuidado con los cartones,
que si rezas mucho,
aunque pises al hambriento,
tendrás tu lugar en el cielo,
Cristo yace en el suelo
sobre empapados cartones.

Paco Arenas 10 de abril de 1982


miércoles, 3 de abril de 2019

Escribir… ¿para qué?



Escribir… ¿para qué?
A los sesenta entran las dudas
ante vacíos surcos de papel.
tinta como sangre derramada,
en un inmaculado lienzo...
¿merece la pena mancharlo,
si no germinará semilla en él?

Escribir… ¿para qué?
si ya todo está dicho,
de mil formas y maneras,
no sirve para nada útil,
ni siquiera para caminar,
si está los renglones hueros,
por muy entretenidos que parezcan,
no sirven para nada,
que no sea distraer mentes ociosas,
comenzando por la tuya…
Escribir… ¿para qué?
¿por dinero?
¿seguro?
hasta Cervantes, el más grande,
murió pobre,
comiendo gracias al coño de su hija.

Escribir… ¿para qué?
Dicen que hay escritores
de brújula y de plano…
¿de plano?
¿planificando cada renglón
como el pilar de una obra?
¿cómo un arquitecto?
¿Con scrivener organizando tu delirio?
¿Alguien se imagina a Hemingway,
en sus geniales borracheras,
manejando plantillas, guiones,
en lugar de dar rienda suelta
a sus fantásticas alucinaciones?
Escribir con brújula,
¿para ir más perdido que el barco del arroz,
que queriendo ir a Cádiz,
desembarco en el mar de Piedra de la ciudad Encantada?
¡Por Dios!
Nunca creí que fuera tan difícil
plasmar cuatro tonterías en un papel…
Por ir sin plano y sin brújula,
me perdí…
y hasta de mi nombre me olvidé…

Escribir… ¿para qué?
¿Qué gana el labrador que labra, siembra y siega,
si antes llueve,
o el granizo no arrasa su esperanza,
si después,
le pagan una sola gota de su sudor?
Dime, ¿qué gana el labrador?
Lo mismo el escritor
o peor,
las letras no se comen,
ni sirven para nada,
y el papel,
ni para limpiarse el culo
con él.
Quiero ser el labrador
que trabaja la tierra,
no para nada,
sí para que germine la semilla
de la justicia y la libertad.

Escribir… ¿para qué?
¿Para cambiar el mundo?
¿Acaso los reyes y tiranos
se derrocan a golpes de versos?
Aunque,
¿de qué sirven las palabras
si no se usan como armas?
¿Un poema a una amada?
si es imaginaria
no vale para nada,
¿la belleza por la belleza?
¡madre mía!
¡Cuántas nueces con la cascara vacía!
¿Cuántos libros que no dicen nada?
¡Paco, para!
¿Quién mierda soy yo para cuestionar nada?
Cada uno que escriba lo que le dé la gana,
y si un día a su vecino le roban la casa,
o a él mismo,
que siga escribiendo bobadas.
Es tan divertido
escribir sin decir nada,
sin mojarse la piel
ni arriesgarse a la crítica cruel
sin tropezar contra las balas.


Escribir… ¿para qué?
No me hagas caso.
Escribe,
sí escribe,
escribe a sueldo,
o sin él,
¿qué más da?
Solo por el onanismo placer,
bien sabes,
que de cada diez renglones
ni uno te pertenece
y siempre habrá un imbécil
que sin rubor de ti se burlará,
escribe también para él,
incluso cuando te pregunte:
¿Y con eso que ganas?
Y tú, si tus renglones no están vacíos,
si están escritos con la sangre de los pobres,
puedas responderle,
haciendo de tripas corazón:
Sí, escribir sirve,
para tocarle los cojones a usted
y a quien de mis renglones
saque beneficios
sin que le suden las ingles .

Escribir… ¿para qué?
¡Copón!
¿para qué va a ser?
Para contar tu historia,
y disfrutar antes que ninguno
de lo que a tu desquiciada cabeza
se le ocurra
sin rendir cuentas a nadie.
Que nadie piense que hay desprecio,
ni resentido desdén,
que tan solo hay admiración
a quien se deja los ojos
al escribir
o al leer…

Dicho esto:
Escribir… ¿para qué?
sino es para joder
y ser la mosca mas cojonera
que se posa sobre la mermelada
antes de ser devorada,
atrapada en la dulce sensación
de estar buscando
cómo acabar este mal poema
que no tiene ni pies ni cabeza.
Escribe maldito desertor de arado, 
escribe hasta desfallecer, 
que no te quede sangre en el tintero,
ni palabra ahogada 
por no herir,
¡Escribe!
¡Copón!
He dicho.


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