sábado, 1 de agosto de 2026

Como pollo sin cabeza

 


Ando como pollo sin cabeza. Sé, o mi superstición me dice, que todo pasa por algo y que tras toda ventana está el aire libre esperando, el camino por andar sin necesidad de coger atajos, existe una meta cierta, a la vez que una necesidad vital, intentar ser feliz, lo soy. Nada se consigue sin lucha y debemos estar agradecidos a las personas que un día se cruzaron en tu camino y te ayudaron y ayudaste, sin tirar piedras escondiendo la mano.

Siempre ha sido así, desde que nacemos hasta que vamos camino de la tumba; eso sí, sin prisas, que nadie se emocione, este campesino que nunca aprendió a labrar, tiene pensado dar mucha guerra, más con lo cabezón que es. Para qué voy a andar con eufemismos, soy más cabezón y tozudo que una mula roma cuando no quiere salir de la cuadra porque sabe que le pillará la tormenta.
Y soy terco, tozudo, cabezón desde nacimiento, siempre he defendido mi verdad contra viento y marea, estando equivocado en muchas ocasiones, a pesar de ser testarudo y cabezota, también soy tenaz, que es la forma más suave de decirlo y constructiva de serlo. Siempre caminé con temores y dudas, a pesar de ello con paso decidido como si fuese un Alonso Quijano inconsciente y decidido, que algunos piensan que es valentía, NO L0 ES.
Tengo muchas dudas y miedos, pero, no me creo cobarde, tampoco valiente, pero no me callo ni debajo del agua cuando creo tener razón, que muchas veces no la tengo.
Mi timidez, que nadie se cree, me hace ser torpe en mis relaciones sociales, costándome expresar mis sentimientos. En ocasiones soy mal agricultor de la amistad, por mucho que siempre procuro ser honrado y dar lo mejor de mí, me agobio e intento disimularlo como el payaso en el escenario.
¡Ay! Este pacifico revolucionario es fugitivo de sí mismo, sin alas para volar, las plantas de sus pies hundidas en barro, secas, sin echar raíces, como emigrante en una barcaza neumática en el Mediterráneo, con patria y con bandera, pero madrastra la primera, arrinconada la segunda.
La patria, ese solar plagado de buitres carroñeros que controlan el precio del pan del pobre, o lo que es peor aún, la mente del hambriento, que a través de los medios de manipulación masiva, pagados con el dinero que roban los banqueros y las grandes distribuidoras energéticas o alimenticias, les hacen creer a los pobres que la culpa es de una guerra lejana o de aquellos que denuncian que Bribón o Ali Babá, son sólo nombres de barcos. La bandera, ¡Ay, la bandera de la Libertad! busca manos que hilen la tela para ponerla en los balcones de las instituciones. Buitres y gaviotas carroñeras, hacen jirones cada intento de tejer la enseña.
Así voy camino de la meta seguro, como todo ser vivo, sin miedo pero sin pausa, olvidándome de cada paso equivocado que dejé atrás. Todo pasa por algo y de los errores del pasado, en ocasiones, no siempre, se aprende.
Muchas gracias, que los ladrones de la verdad y los sembradores de odio no os impidan soñar con revoluciones pendientes en vuestra almohada, o en una piedra del camino, sin olvidar que siempre, siempre, no delante ni detrás, sino al lado, brazo, con brazo, siempre debe estar la mujer. Son Más luchadoras y suelen pensar más y mejor.
A todos y a todas, feliz verano.

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