martes, 27 de octubre de 2015

Miguillas dulces ( Receta) gachas de niño, puches, tarbinas...

En Pinarejo una de las más bonitas tradiciones era la de hacer  miguillas dulces el día de Todos los Santos. Recuerdo como en ciertas casas, normalmente vacías, sin presencia de adultos, se reunían adolescentes y jóvenes desde después del mediodía hasta bien pasada la media noche o la madrugada, se llevaba a cabo un ritual ancestral que nada tiene que ver con Halloween americano, en un ambiente festivo se cocinaban miguillas dulces manchegas, a base de harina, azúcar y chicharrones, (picatostes),  cada uno de su casa llevaba además otro tipo de viandas que servían para pasar la tarde noche sin agobios y con alegría, se cantaba, se bailaba y sobre todo se contaban historias de muertos o vivos, se disfrazaban, simplemente con sábanas y  al final de la noche o de madrugada, con las miguillas sobrantes se tapaban las cerraduras de las puertas de las casas, afortunadamente  las cerraduras eran antiguas de llaves grandes, siempre protestaban los damnificados pero tampoco llegaba la sangre al rio y como nadie sabía quién había sido, pues con más motivos.  Porque la gente mayor y los niños, en el momento que anochecía quedábamos enclaustrados en nuestras casas.

INGREDIENTES:
 150 g. de harina
 100 ml. aceite de oliva
300 g. de azúcar
 Una pizca de canela si se quiere
Picatostes (pan frito a cuadraditos)
Agua o leche


PREPARACIÓN

Ponemos el aceite a freír

Se deja enfriar un poco y echamos la harina  sin dejar de remover, cuando ya empieza a tomar color le añadimos la azúcar  las tostamos al gusto,  si nos pasamos será chocolate pingón, que también está bueno pero no es lo mismo.








Cuando ya está dorada la mezcla de la harina  y el azúcar se va añadiendo leche o agua poco a poco, evitando que se formen grumos, hasta que espese según nuestro gusto.







Cuando ya está a nuestro gusto, un pelin antes le añadimos los picatostes y una pizca de canela, las dejamos enfriar y a disfrutar.







 Con las que sobren, por favor no tapéis las cerraduras que las de ahora se estropean, además están tan buenas que al día siguiente se pueden volver a disfrutar. 

martes, 20 de octubre de 2015

Soy simiente sobre tierra seca, el último poema

Después de participar en un certamen poético, uno der los miembros del jurado se puso en contacto conmigo y me invitó a comer a su casa, me dijo que yo era un diamante en bruto, que podía a llegar a ser bueno y él estaba dispuesto a ayudarme, pero debía dejar la poesía social de lado, estoy seguro que me quería ayudar, pero yo ya había tomado una decisión: dejar de escribir. Le dije que me lo pensaría,  entonces estaba convencido que la poesía no me daría de comer no servía y para cambiar el mundo y que yo no era un poeta, ni tan siquiera un mal poeta, siendo muchos más fuertes mi ideales que mi amor a la poesía,  y esta fue mi respuesta unos días después fue una carta con estos versos y durante muchos años no volví a escribir un solo verso más:

Soy simiente sobre tierra seca, el último poema

Me dices amigo mío que calle mi voz
ante lo que mis ojos ven,
como si el verso sólo hablase de amor
y las palabras fuesen enhebradas con caricias.
Como si los únicos temblores fuesen los de la piel desnuda,
anhelando que una tormenta de la pasión infinita
penetre en lo que se esconde tras el monte más codiciado.

Me dices amigo mío que no mire
y que lo que vea calle,
que más da el rico que el desnudo,
y los versos tienen un precio que hay que pagar,
que nadie compra si no tiene
o lo que lee le incomoda,
y los poetas deben cantar a la belleza.
¿Duermes plácidamente, amigo mío?

Amigo mío, soy simiente en tierra seca;
no aspiro a probar las mieles de la gloria,
sino a provocar el agrio vómito del hambriento.
Me dices que sea bufón del señor,
y estimule sus carcajadas aunque mis ojos lloren…
Hay una terrible tormenta en mis ojos de campesino
que lloran lágrimas de sangre
sobre una tierra estéril que germinará
una mañana de primavera.

24 de agosto de 1986
©Paco Arenas — Las abarcas del campesino analfabeto que soñó ser poeta






domingo, 11 de octubre de 2015

Esto no es un poema de amor





Dedicado a todas las mujeres que sufren maltrato e incluso mueren en manos de sus parejas, porque el amor no mata, ni por amor se muere, asesinan o maltratan los miserables.

Esto no es un poema de amor

Piensa mi amor lo que te quiero,
Eres mi vida, mi sol, la tierra que pisan mis pies,
El abrazo que necesito para dormir,
muero sino escucho tu voz…
No comprendo tu queja,
ni esos temblores al verme,
¿Qué me ocultas?
¿Con quién duermes en mi ausencia,
si tu cuerpo es solo mío?

El amor es celoso, no se calla,
se grita y duele,
se vuelve insoportable
si las dudas asaltan la mente.
Te quiero tanto,
Que me duelen más que a ti
Los golpes que recibes.
Perdón si con estas flores
te pido esa prórroga perpetúa
Una vez más. Te quiero.

La oscuridad de los celos me cegó los ojos,
quise tu risa solo para mí,
no podía soportar que tus labios
besasen otros labios,
que tus ojos mirasen otros ojos.
¡Malditos estos barrotes,
que no me dejan llevarte flores
una vez más…,
al camposanto.

martes, 6 de octubre de 2015

No es pan, no es poesía...


Triste camina el campesino tras la yunta,
soñando con la espiga que crecerá,
si Dios quiere y el pedrisco no lo impide.
Reza y maldice al tiempo a la tierra y al Señor…
¿Quién roba mi sudor?
¿Quién de las bocas hambrientas quita el pan?
Que se detenga la yunta en la besana,
se hinque la reja en el surco,
Y salgan las espigas de los puños de los hambrientos.
No es venganza traidora,
no es pan lo que se mastica,
sino rabia que corre por las venas,
de quien muere en cada surco.

¡Basta ya!
No es poesía
lo que pide el desahuciado,
ni lo que recita el poeta maldito,
es rabia vestida de domingo,
con la pluma ensangrentada.
Tierra, sol, aire…
Rabia.
Paco Arenas 14 de enero de 1981
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