viernes, 19 de octubre de 2018

La Celestina: Por primera vez en la historia un clásico del siglo XVI llega al TOP 100 de España, Estados Unidos y México


Por primera vez en la historia entra un clásico escrito en el siglo XVI en los primeros puestos en el TOP 100 de Amazon, en España, México y Estados Unidos.
Se trata de LA CELESTINA, de Fernando de Rojas, adaptada por mí al castellano actual va a hacer tres años en enero.

En España durante todo el día de ayer y lo que va de hoy, oscila entre el n.º 24 y el n.º 30, del ranking general y
 n.° 1 en Libros > Literatura y ficción > Ficción clásica,
 n.° 1 en Tienda Kindle > eBooks Kindle > Guías de estudio y repaso y
n. ° 1 en Tienda Kindle > eBooks Kindle > Literatura y ficción > Ficción clásica.

En Estados Unidos ocupa también lugares destacados:

Amazon Best Sellers Rank: #15,027 Paid in Kindle Store

#1 in Kindle Store > Kindle eBooks > Foreign Languages > Spanish > Guías de Estudio y Revisión
#5 in Kindle Store > Kindle eBooks > Foreign Languages > Spanish > Literatura y Ficción
#22 in Kindle Store > Kindle eBooks > Literature & Fiction > Foreign Language Fiction > Spanish

Mientras que en México ocupa el 139 del TOP general y el puesto nº 7 de Clásicos ficción.


    En mi opinión, creo que es algo a tener en cuenta, aunque sea algo que dura tan solo unas horas. Ese es uno de los sueños de cualquier escritor, yo tengo tres novelas publicadas y si bien, especialmente con la última MAGDALENAS SIN AZUCAR estoy consiguiendo buenos resultados, lo más cerca que he llegado a estar es ligeramente por encima del nº 1000; aunque, en su categoría de Ficción histórica ha estado por debajo del puesto nº 500, y en Amazon.com, rozó el nº 200 de ficción en español, gracias al apoyo de las gentes de Puerto Rico, especialmente de Juncos, donde son muchos los lectores, entre otros motivos, porque está prologada por un prestigioso catedrático de literatura de la Universidad de Río Piedras, don Jaime Flores Flores, el otro motivo porque el lugar donde transcurre la acción es en Juncos, no en la ciudad de Puerto Rico, sino en un pueblo que está ahora bajo las aguas del pantano de Alarcón, en la provincia de Cuenca, y que se corresponde geográficamente con Gascas.
Espero que la noticia sea de su interés
A continuación, les dejo las capturas de pantalla y los enlaces para que lo podáis  ver:

Enlace España  Amazon.es 



Enlace Estados Unidos



Enlace México





miércoles, 17 de octubre de 2018

Reseña de Nieves Michavila Gómez sobre Magdalenas sin azúcar


Todo un honor que mi amiga y escritora María Nieves Michavila Gómez, ganadora del Premio Hispania de Novela Histórica, con su novela Alfonso XII y la corona maldita, haya escrito esta excelente reseña sobre Magdalenas sin azúcar en su blog.


La historia vive aunque pretenda enterrarse


Como escritora y amiga de Paco Arenas, estaba muy expectante por leer Magdalenas sin azúcar, una novela en la que él tenía puesta mucha ilusión, y más después de haber sido preseleccionada en un importante certamen literario que quizá con el tiempo se arrepienta de no haber concedido el premio a esta novela, agotada su primera edición en un tiempo récord,  recibiendo excelentes críticas dentro y fuera de España.

Presentación de Magdalenas sin azúcar en la Casa de la Cultura de Burjassot (18 mayo 2018). Con Antonio Andújar Castro y Nieves Michavila
La lectura no pierde interés en ningún momento. La habilidad narrativa de Paco Arenas conecta con las emociones de los lectores, involucrados en el desarrollo de los conflictos que viven los personajes, manteniéndose  la tensión hasta el final. La novela ha sido prologada por el catedrático de Puerto Rico Jaime Flores, que da nombre a uno de los personajes, al igual que su pueblo, Juncos, al imaginario de Cuenca donde se desarrolla la principal parte de la acción.

Paco Arenas en la Feria del libro de Lliria (abril 2018).

La historia, que transcurre en el ambiente rural y abarca años de la posguerra, resulta desgarradora ante las extremadas situaciones de crueldad que se presentan, entremezclándose sentimientos de amor, venganza, ternura, ansia de libertad… Sin ser una novela histórica, retrata de forma descarnada una época a través de las vivencias de esos vencidos cuyo rastro en muchos casos es difícil recuperar, quedando apenas testimonios que no han querido borrar la memoria de sus ancestros. El autor deja que sea el lector quien descubra esas claves sutilmente entretejidas en la trama que dan respuesta al interrogante inicial: ¿Quién llevará flores a los muertos de Juncos si están bajo las aguas del pantano?

Con Paco Arenas en la Feria del libro de Alfafar (abril 2018).
  
En este ambiente de represión se debate el miedo, la ocultación, el dolor, el ansia de libertad y el amor. La autenticidad de los hechos en que se basa esta historia densa, llena de realismo y acción, infunde vida a estos personajes que luchan por poder elegir sin miedo, por vivir en paz. Espero, Paco, de corazón, que tus sueños se hagan realidad.

martes, 16 de octubre de 2018

Días de sueños y esperanzas, de frustraciones y desengaños



Días de sueños y esperanzas por cumplir, de sueños rotos y tristezas, de cansancio y de ganas de luchar, de estar intentando cruzar la frontera y al mismo tiempo buscando mi yo interior. Siendo fuerte y a la vez vulnerable. Sin miedo y con mil temores, sabiendo que soy el más débil y el más fuerte. Como siempre con más dudas que certezas, pero con esas pocas certezas meridianamente claras hasta el próximo charco o chasco. Agradecido a esas personas que siempre lo han intentado y a pesar de sus limitaciones han logrado subir los escalones, no importa uno o veinte, no porque tengan fuerzas, sino porque saben que si se paran caen rodando escaleras abajo. Soy consciente de que, como también dijo alguien, las batallas pérdidas son las que no se dan, nunca hay que darse por rendido antes de intentarlo, y tener miedo no es de cobardes, quedarse sentado sin hacer nada, sí.


En estos últimos meses he aprendido muchas cosas, entre ellas, como dijo un ignorado sabio, que no sé casi nada. Hoy me siento con ganas de caminar hacia no sé dónde, de subir esas escaleras que antes subía de dos en dos o de tres en tres, como los granos de uva del Lazarillo, y ahora subo agarrándome a la barandilla, pero subo, a pesar del dolor de riñones, subo. Sin miedo a no llegar, porque no intentarlo ya es un fracaso y no tengo tiempo para pensar si puedo o no puedo, porque en cualquier momento puedo llegar a la meta de toda persona, y nadie sabemos cuál es el último escalón que subiremos; por tanto, subamos, bajemos o caminemos sin perder la sonrisa y si nos duelen las rodillas o el alma, ignoremos esas dolencias, que cuando dejemos de caminar, cuando demos el último paso, tendremos tiempo de descansar.


lunes, 15 de octubre de 2018

12 de octubre 1492



Cuando llegaron aquellos, ellos ya estaban allí, no necesitaban ser descubiertos, ni avergonzarse por sus senos al aire, no era pecado su libertad desnuda, el pecado estuvo en los ojos de quienes se escandalizaron y, al mismo tiempo, se otorgaron el derecho a taparlos, a poseer aquellos bellos cuerpos sin permiso.
Cuando llegaron aquellos, ellos no necesitaban una lengua nueva que aprender, tenían las suyas propias y se entendían a las mil maravillas sin necesidades de gramáticas ajenas.
Cuando llegaron aquellos, ellos tampoco necesitaban un nuevo dios, ellos tenían los suyos propios, no necesitaban morir para salvarse del infierno, puesto que no tenían infierno y vivían en el paraíso, el infierno llegó cuando llegaron aquellos.

Cuando llegaron aquellos, ellos no necesitaban ser marcados como bestias para saber quiénes eran, ellos ya tenían su identidad y sabían sus nombres y que no pertenecían a ningún señor.
Cuando llegaron aquellos, ellos tenían oro y tierras que les daban todo cuanto necesitaban, tenían sus dioses y sus culturas, y todo les fue arrebatado, no para mejorar su modo de vida, tampoco la vida de quienes en España pasaban hambre, que siguieron pasando hambre por siglos. Todo lo robado no fue para engrandecer una nación, solo para engordar las arcas de sus reyes y nobles, para guerras de religión, para aplastar al pueblo, no solo a los de allá, sino también a los de aquí.
No estoy de acuerdo cuando se dice "nada que celebrar", yo celebro tener como amigos a muchas gentes de allá que al igual que los de aquí, sabemos que somos hermanos, no por la raza, no por la lengua, sino por la cultura y las culturas, sabiendo que quienes les robaron a ellos, también nos robaron a nosotros, y que aquellas nefastas monarquías hispánicas continúan siéndolo en la actualidad, y que no pedirán perdón, ni allá ni acá, ni aquí ni allí. Y también, por tanto, no merecen ser perdonados, ni los de entonces ni los de ahora.


jueves, 11 de octubre de 2018

Estrellas y cedros sobre fondo blanco-Antonio Andújar Castro- Reseña

Palmira


He leído este libro con especial inquietud, alternando el viaje de Daniel, Beatriz y Cesar a la Siria de antes de la guerra y la actual.  Sí, el autor, de la mano de Daniel, nos adentra en otra Siria diferente a la que vemos actualmente en los noticiarios. Antonio Andújar Castro nos hace viajar con él experimentado sus sensaciones en aquellos no tan lejanos tiempos en los cuales Siria y Líbano eran destinos más que recomendables para viajar y sumergirnos en otras culturas que conviven con la rica cultura árabe.

El autor nos muestra el lado humano de un destino ahora imposible y arriesgado, nos hace reflexionar sobre Ahmed, el niño de la portada ¿qué habrá sido de él, de su sonrisa limpia e inocente, de sus risas, de su hospitalaria familia? ¿Qué será de Aisha, Hasan, Essam, Fátima, Amir…?  Pensar sobre aquellas gentes de generosa mano extendida, ahora sufriendo una guerra de la que ellos no son culpables, sino la avaricia de unos, el fanatismo de otros y la indiferencia de la mayoría.

Pero también nos adentramos con Daniel y Beatriz en la bulliciosa Damasco, ahora asolado, en el maltratado Alepo, antes bello e interesante destino cultural, Palmira, en Beirut, pero también en aldeas  donde perderse tranquilamente y tomar un hospitalario té, hablar y disfrutar de la amigable charla de sus gentes. Hacemos un viaje desde nuestro sofá experimentando y viendo a través de sus recuerdos aquellas tierras, saboreando su gastronomía nos adentramos en su historia, su cultura  y tradiciones de manera creciente, anhelando que algún día podamos reír al lado de otros Ahmed, porque si una cosa provoca este libro es el poder viajar a esas tierras y empaparnos hasta el tuétano de todo lo que vivió Daniel, o Antonio Andújar Castro, tal vez mirar con los ojos curiosos  de Clara toda la esperanza y vida que queda ahora borrado por el ruido de las bombas.  La maestría de Antonio Andújar nos ha permitido ver más de una Siria, mucho más que un Líbano.

Niños sirios en un campo de desplazados con Estrellas y cedros sobre fondo blanco

Muchas gracias Antonio por este viaje virtual a través de Estrellas y cedros sobre fondo blanco, a Siria y Líbano; pero también por ese toque a la conciencia y por tu aportación generosa, ya que los beneficios de este libro van para ayudar a los niños que se encuentran en los campos de desplazados en Siria.

lunes, 24 de septiembre de 2018

Rosa de Memoria



Las lágrimas quedaron secas, esperando el regreso que nunca llegó, confundidas con la sangre que el barro absorbió ante las risas del verdugo. Es la madre que llora en silencio amasando el pan antes de la aurora. Pan que nunca será blanco porque está amasado lágrimas de sangre... ¿En qué horno se cocerá su dolor? ¡Dejad a los muertos tranquilos! gritan los hijos del verdugo, mientras se desliza la noche del olvido buscando el horizonte que termina en las cunetas honrando a quienes apretaron los gatillos. Entre susurros escucho el nombre de los muertos ensordeciendo como si fueran golpes de martillos mis sentidos. Tal vez, podría ser, Un día me olvide del nombre de mis hijos… ¿Debería olvidar el nombre de mis padres? ¿Derramar el olvido sobre la memoria? Es la sangre de España la que grita desde las cunetas contra el olvido, son las cuencas deshabitadas las que esperan el brillo de los ojos, son los brazos que se quedaron esperando el abrazo, los labios a los que no llego el beso, es la tierra empapada la que espera germinar la semilla, la que grita desde el olvido… ¡Verdad, Justicia y Reparación!

©Paco Arenas

martes, 11 de septiembre de 2018

¿Y si un día dejo de escribir?




Si un día dejo de escribir… ¿Alguien notaría los renglones deshabitados?  ¿cuántos lo celebrarían?

En realidad, no es eso lo que me debiera preocupar, lo que realmente me debería hacer temblar es tener las maletas en la puerta, el marcharme sin avisar, sin despedirme, ¿de la vida? No, de esos renglones huérfanos, de que mis pajas mentales no hayan sido capaces de sembrar palabras en los surcos desiertos y que mi semilla se marché por el desagüe del olvido sin engendrar tierra yerma. No por nadie, puesto que, como espíritus invisibles los lectores se desplazarían en dirección a otros trigales en los que alimentar su espíritu, otros sorbos frescos o ardientes en los que calmar la sed de párrafos que sin encadenar atrapen sus ansias lectoras.  Más pronto que tarde se olvidarían de este junta letras, de este «intelectual de veinte céntimos» como me llamó alguien que nunca leyó mis libros, y que, si los hubiera leído ni aunque le hubieran pagado por ello, porque hay gente que nunca leería nada mío ni si se lo recetase el médico, ellos se lo pierden, escribo para todos; pero desde el suelo, desde debajo de las abarcas del campesino, desde las suelas rotas de las botas de los obreros, y eso molesta, sin que a mí me importe.    

No tengo motivos para la desazón ni para enterrar palabras sin escribirlas antes. Tal vez fue un error explorar en los confines del pasado que no fue, enfrentarme de nuevo a lo que pudo ser, a aquella novela que pudo hacerme atravesar el pórtico de las letras en mi lejana juventud. Sus personajes me hablan desde la lejanía del tiempo, los ladridos de los perros aturden mis sentidos como si fuesen truenos seguidos de relámpagos sin lluvia que ayude a germinar las semillas.

Réquiem por una noche de amor fue la razón o el motivo para dejar de escribir hace más de 30 años, ¿será otra vez el motivo para volver a dejar de escribir?  Caminar por sus renglones es como si lo hiciera sobre alambres de espino, como viajar en un tren que dejo atrás, muy atrás, las estaciones de mi destino. No quiero que esa novela se convierta en una obsesión, una barrera imposible de saltar, una tumba de cristal que me impida respirar, no es mi meta, es mi pasado y no debiera condicionar mi futuro, pero me da miedo enfrentarme a ese texto, ahora que llevo ya la mitad de la novela trascrita.

 Réquiem por una noche de amor fue un éxito y un gran fracaso a la vez, el clasificarme para un premio importante, el que finalmente no se publicará siquiera, ahora amenaza con diferentes armas. No me termina de gustar, intento reescribirla, creo que merece la pena, pero su trama y sus personajes son más fuertes que mi voluntad, posiblemente debería dejarla de lado.

Quiero escribir otras cosas, dejar Réquiem por una noche de amor, pero sus personajes me tienen preso con cadenas invisibles que trastornan y bloquean mi mente y mis sentidos, si fuera capaz de romper esos eslabones..., provocando muy seriamente que me planteé dejar de escribir. 
Si un día dejo de escribir, ¿cuántos lo celebrarían? ¿cuántos lo echarían en falta?  ¿moriría yo de pena?

© Paco Arenas


domingo, 9 de septiembre de 2018

Cara a cara





Brindo por mis miedos,
aquellos que me atenazaron
y llenaron de pena mis ojos.
Sí, esos que me hacían temer a todo,
que me impedían ver con esperanza
y se clavaban como silentes amenazas
los posibles rigores del destino.
Brindo ahora,
que no temo ni a la vencedora de todas las batallas,
tampoco a lo humano o lo divino,
cuando no creo en las palabras seductoras
ni en las criticas envidiosas, 
y sé que no me esperan en el cielo
y no me quieren en el infierno.
Mis esperanzas
ya no es alcanzar metas
ni ser el mejor en nada,
no es llegar al final del camino,
sino solo caminar
sabiendo que ella siempre gana...,
que al menos
no me vea rendido,
ni con la pluma postrada
ante un vil reyezuelo
como sota de la baraja.
Que no me pille con miedo
o con la copa vacía,
que he de beberme hasta el último sorbo
mirándola a la cara,
sin amargura,
esgrimiendo mi pluma como una espada
sonriéndole  sin miedos 
cara a cara.

©Paco Arenas

miércoles, 5 de septiembre de 2018

El mejor helado de Roma (heladería Wonderful Ice Cream)


Con diferencia los mejores helados que probé en Roma el de la heladería Wonderful Ice Cream
Cuando se va a Italia se busca saborear buenos helados, más después de impresionantes palizas a andar.  Probamos muy buenos, la mayoría simplemente buenos, y otros mediocres, y eso que no fueron muchos. El último día, ya con las maletas esperando en la recepción del hotel para recogernos y llevarnos al aeropuerto, pasamos por esta heladería de la Vía Nazionale nº 19. Que pena no haber pasado antes, sin lugar a duda los mejores helados de toda Roma que probamos los de esta heladería. En todas las heladerías ponen un solo sabor en el cono pequeño, en esta tres, además de nata, si quieres, por el mismo precio. Vale la pena dejarse aconsejar por la dependienta venezolana, muy agradable y simpática. Sobresaliente todos los sabores, especialmente el de pistacho. Solo una cosa no me gusto de la heladería, y yo nunca me callo, el nombre, Wonderful Ice Cream, tan poco italiano, tampoco latino, en fin, algún defecto habría de tener. 

Paco Arenas

Billetes hasta en los calcetines (Viaje a Italia-Siena agosto de 1989)




Siena fue una de nuestras últimas etapas en tierras italianas, a ella llegamos directamente desde Roma, montando nuestra tienda de campaña en el camping Colleverde. En aquellos tiempos (1989) no resultaba muy habitual llevar tarjetas de crédito, tampoco las cogían en muchos establecimientos, y se hablaba de ellas como un peligro para el bolsillo, una forma de pago poco segura, aunque yo ya tenía, que por supuesto prefería no usar salvo en los peajes de las autopistas. La solución, en nuestro caso, era cambiar divisas en España por francos franceses y liras italianas, tras hacer una previsión de gastos, que siempre te quedabas corto.  Lo cierto es que al llegar a Siena no nos quedaba ni una sola lira, pero sí 20.000 pesetas en dos billetes de dos cabezones, es decir de 10.000 pesetas.


Llegamos el mismo día en el que terminaba la famosa fiesta del Palio, y lo primero que hicimos fue buscar un banco, el primero que encontramos fue en la Piazza del Campo, es decir en la piazza del Palio di Siena, siendo el banco el Monte dei Paschi di Siena, el banco más antiguo del mundo, fundado en 1472, aunque hasta hoy no lo sabía.  


En la plaza todavía podían verse jóvenes engalanados con las vestimentas medievales y banderolas agitadas al viento con destreza, al mismo tiempo que tenderetes de pañuelos con los emblemas de las diversas cofradías. Subimos la escalinata que nos llevaba a la oficina bancaria, dirigiéndonos directamente a una de las ventanillas, donde sacamos los dos billetes de dos mil euros y se los entregamos al bancario para cambiarlos por liras. Supongo que aquel hombre quiso reírse un poco de nosotros, y en lugar de darnos billetes de 50.000 liras, o al menos de 10.000 liras, nos dio todo el cambio en billetes de 2000 liras, y de 1000 liras, con lo cual nos encontramos con más de 232. 744 liras italianas en billetes de gran tamaño, los de mil liras eran del mismo tamaño que los de mil pesetas, pero tenían un valor aproximado a 85 pesetas, con lo cual nos encontramos en nuestras manos con más de cien billetes de liras, sin saber muy bien dónde meterlos. Imposible en la cartera, en los bolsillos abultaban mucho. Repartimos buenamente nuestro inesperado tesoro, y como aquel día de agosto salió un poco fresco llevaba hasta calcetines, y una parte lo metí en los calcetines.
1000 liras italianas equivalían a unas 85 pesetas(50 céntimos de euro), entonces aproximadamente el valor de una cerveza.

Después, aprovechando que había mercado con productos típicos, compramos queso parmesano y algún embutido típico. Cuando salimos del mercado ya nos habíamos gastado al menos la mitad del dinero.


Siena, posiblemente, sea una de las más bellas ciudades de la Toscana, y a la vez más desconocida, eclipsada por Florencia, a pesar de haber sido declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad, donde el gótico predomina sobre el resto de los estilos, destacando su catedral. Aunque posiblemente lo más fotografiado sea famoso Campanile en la Piazza del Campo.

La sede del banco que nos gastó la broma, está en la Piazza Salimbeni en el Palacio Salimbeni, sede del banco Monte dei Paschi di Siena. 


Fueron dos días intensos que no olvidaremos jamás, no por los billetes, sino por el espléndido queso parmesano que comimos.

Paco Arenas

lunes, 3 de septiembre de 2018

Todavía esperan lágrimas





Todavía esperan lágrimas
regar las semillas
que germinen como flor de primavera
en cuencas vacías,
y a la vez llenas de las esperanzas
qué no pudieron matar las balas.
El viento se llevó las postreras palabras
que ahora esperan
gritar los labios de los nietos,
de aquellos,
los de las risas pérdidas
En las tapias de los cementerios,
y en las cunetas enterradas,
que como espigas
agitan a los vientos
las banderas escondidas
de aquellos abuelos
qué nunca escucharon
las risas de sus nietos.
Todavía nos quedan lágrimas...


         ©Paco Arenas


domingo, 19 de agosto de 2018

Fue un dieciocho de agosto (A Federico García Lorca en el 82 aniversario de su asesinato)




A Federico García Lorca en el 82 aniversario de su asesinato

Con el corazón oprimido
caminó sus últimos pasos el poeta.
Sin ataúdes ni nombres
la aurora lloró lágrimas de sangre,
a los pies de la gran tumba de la noche,
de esa patria,
donde el poeta
bordó en su bandera de libertad
el amor más grande de su vida.

Anda jaleo, jaleo,
ya llegaron los traidores
desde los altos de los campanarios,
desde los cuarteles,
a sembrar de muerte.
Se detuvo la luna,
no salió el sol,
mientras los criminales reían
vomitando su borrachera
de sangre,
por las esquinas…

¿Dónde está el poeta?
¿En qué ignorada cuneta?
Cerrar las puertas,
que hasta las vacas
traen las tetas llenas de perdigones,
tras la larga noche de los asesinos.
¿Dónde están las manos
que vuelvan a bordar las más hermosas palabras
en la bandera de la libertad?

©Paco Arenas

viernes, 17 de agosto de 2018

¡Calla!



No soy más que la gota de agua
que cae sobre un canto liso del camino,
y resbala calle abajo
hasta el precipicio del primer escalón,
desgastado 
sin esquinas que oculten la verdad
de las lágrimas derramadas,
de la sangre de los pobres,
de las suelas de las abarcas
de quienes lo pisan.

¡Calla!
Me dicen.
Ellos mandan
Trafican con sueños rotos
y brindan con sangre
en despachos y palacios.
Recuerda aquel poeta de Granada,
él también gritaba la verdad,
su verdad,
y con alegría decía:
Si tu madre quiere un rey,
La baraja tiene cuatro.
¡Calla!
Tú no eres poeta.

Intento cerrar los ojos,
no ver en la frontera las cuchillas asesinas,
las pieles desgarradas,
al hipócrita dando la mano
a quien apuñala por la espalda,
risas en los palacios
frotándose las manos
por las ganancias…
y los niños llorando en las jaulas,

¡Calla!
Me dicen.
No es el momento para la rabia,
tampoco de alzar la voz
como loco en el desierto…
Si mueren niños en Yemen
Damasco, Gaza o en las Ramblas,
no es por el tráfico de armas…
No cuestiones a quienes mandan
con manos ensangrentadas.
Así nunca llegarás a nada,
¿Calla!
      Tú no eres poeta…


©Paco Arenas

lunes, 13 de agosto de 2018

Reseña del escritor Antonio Andújar Castro, sobre Magdalenas sin azúcar



Después de dejarme llevar por las aventuras de la heroína de «Los manuscritos de Teresa Panza» y empatizar con el dolor de la protagonista de «Caricias rotas», he pasado una semana entera con el último gran libro de Paco Arenas. Ahí van algunas imágenes, leyendo en la biblioteca, en el centro comercial y hasta en la tumbona de la playa. Imposible dejar de leer...

Sinopsis: «Magdalenas sin azúcar» es una metáfora sobre la libertad y el amor en todas sus formas, condensándose dicha metáfora tanto en el título como en la pregunta con la que se inicia y culmina la historia: ¿Quién llevará flores a los muertos de Juncos si están bajo las aguas del pantano?»

Al caminar a paso lento a lo largo de sus páginas, de sus realistas descripciones y patentes y detalladas emociones, he tenido que andar con cuidado de no perderme nada; quería saber de la profunda historia, que es la de tantas mujeres y tantos hombres de nuestra historia reciente, similar a la de muchos de nuestros padres, madres y abuelos; esas dramáticas realidades que yo mismo he escuchado en casa en voz y con la emoción de nuestros seres más queridos, que tanto sufrieron y cuyos ojos tanto vieron.

He sentido la ansiedad de los personajes, el miedo de los hombres, de tantos hombres obligados a ser «mudos, sordos o ciegos», con el dolor en sus miradas; las ganas de vivir o de sobrevivir de ese asombroso mundo de mujeres que el autor ha tratado con tanto cuidado, con tanta prudencia y maestría.

Estamos ante un escritor con mayúsculas, de quién deseo tener todos sus libros. Y es que este libro se merece un lugar especial en la historia de nuestro país. Como admirador de Paco Arenas, añado que «Magdalenas sin azúcar» me ha emocionado muchísimo y, en ocasiones, ha logrado arrancarme necesarias sonsiras que espero también las tuvieran los que vivieron aquella época.

Para terminar, quiero recordar las palabras que tantas veces ha dicho mi padre: «Yo ya no le tengo miedo a nada. Pasé tanto miedo cuando era un niño que puedo decir que hoy en día nada me asusta» ...

Antonio Andújar Castro (escritor, autor de Bib-Rambla - elsilencio habitado de las casas, La vida partida en dos, y Estrellas y cedros sobre fondo blanco.



La novela se puede pedir en cualquier librería de España
y Amazon, además de diversas distribuidoras internacionales

Distribuidora para España: AZETA

Otros sitios de España:


El Corte Inglés, en unos días.

Carrefour, en unos días

FNAC, en unos días





EXTRANJERO y aledaños








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