miércoles, 14 de octubre de 2020

Reseña de Magdalenas sin azúcar, escrita por Bey Acosta (El pequeño rinconcito de Bey)

 


Muy agradecido a Bey Acosta (El pequeño rinconcito de Bey) por esta estupenda reseña sobre Magdalenas sin azúcar  

Escribir es desnudar cuerpo y alma, y cuando una vieja desnuda un cuerpo viejo y arrugado, siente más vergüenza que cuando se desnuda por primera vez ante su novio. No obstante, a esta vieja le gustaría que, después de muerta, sus nietos leyesen lo escrito en sus noches de insomnio, anhelando que la recuerden joven y hermosa. Porque tu bisabuela, que era muy hermosa de cuerpo y alma, con unos ojos verdes, tan hermosos como los tuyos, se desnudó en estos papeles lo mismo que yo en estos otros; pero, ni ella ni yo, queremos que nos veáis desnudas con los pellejos colgando. Cuando muera hacéis lo que queráis… 

Magdalenas sin azúcar es, antes que nada, un canto a la libertad, al respeto, a la amistad y al amor; en todas sus variantes. El autor crea, con una prosa exquisita, una trama que no dejará indiferente al lector, quedándose a su final, en un lugar muy profundo de su alma. Felipe y Braulio son los personajes que abren esta novela, hermanos, tan diferentes como el día y la noche. Uno, la oveja negra de su padre, el otro, el ojito derecho del mismo. Un hombre tan severo, machista y clasista no ve bien la bondad, la libertad y la inteligencia que emanan del primero. Esas diferencias entre hermanos, con el tiempo, no harán más que crecer y hacerse insostenible para ambos cuando el amor por una mujer los enfrenta. Una guerra que comienza en casa, pero que años después continúa en el frente, en el estallido de la Guerra Civil Española. Es la historia de tantas familias de este país que la sufrieron de una forma u otra, siendo los vencidos o vencedores. 

 

Las descripciones son brutales, la narración del autor consigue removerte las entrañas, incluso cortarte el aliento por momentos, ante la injusticia que viven los protagonistas. Miles de sensaciones se amontonan y luchan por querer salir a borbotones: rabia, indignación, desesperación. Paco Arenas da voz a quiénes la alzaron y por ello murieron, a los que por mucho menos callaron y encarcelaron. A unos entre barrotes, a otros en una jaula invisible. Lo hace sin reparo, directo a las emociones del lector. 

 

Tumbas sin una marca, sin una señal, sin el derecho a un recuerdo, sin nombre. 

 

El amor, la pasión y la sensualidad abundan también entre estas páginas; lo tenía que decir y bien alto, me ha sorprendido por la elegancia, ternura y realismo con la que están escritas. Paco consigue erizarnos la piel, asombrarnos, desarrolla las escenas sensuales con mucha clase y delicadeza. Entre tanto dolor y tanta tristeza también hay espacio para estos sentimientos, quizás es cuando más necesarios son. 


Magdalenas sin azúcar, disponible también en Amazon


Muy agradecido a Bey Acosta por su magnifica reseña: 

Podeis encontrarla en en su blog literario El pequeño rinconcito de Bey

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sábado, 10 de octubre de 2020

El tirachinas (Cuento nº 1)

 



Recomendaciones del padre al hijo al estilo Ayuso y Almeida

El padre sorbía la copa de Bourbon cuando escuchó el ruido de las tejas al romperse.

—Chiquillo, no seas tonto, que estás tirando piedras contra tu propio tejado —riñó a gritos un vecino que pasaba por allí.

 Al ruido de las voces, salió el padre presuroso, algo le pasaba a su hijo.

—¿Qué son esas voces? —Increpó al vecino el padre de manera desaforada, sin dar importancia de que su hijo estaba con el tirachinas en la mano.

—Tu hijo, que está con el gomero en la mano y le puede saltar un ojo a alguien —contestó el vecino, intentando no alterarse —. Yo que tú, se lo quitaría.

—¿Por qué he de coartar la libertad de mi hijo?

—Por lo que te he dicho y porque…—dudó en decir «es tonto...» —, yo se lo quitaría…

—Papá me ha llamado tonto… —se apresuró a intervenir el chiquillo.

—¿Es verdad eso?

—Sí, está tirando piedras contra tu tejado y el mío está al lado y si me rompe una teja, me la tendrás que pagar —contestó con aplomo el vecino.

—¿No pensarás denunciar a una criatura?

—Si rompe tus tejas, no. Si rompe las mías, aunque tú seas el alcalde, sí. Pero, mejor quítale el gomero, evitaremos disgustos.

—Haz lo que quieras, mi hermano es juez del Tribunal Supremo. Todo podría ser que al final fueses tú el inculpado...

El vecino calló, metiéndose en su casa, por si una piedra rebotaba y después de descalabrado, quien pagaba la multa era él.

—Hijo, no debes tirar piedras contra los tejados, y menos contra el nuestro —riñó a su hijo acariciándole el remolino de la cabeza —hay que ser responsable — y no le quito el tirachinas al chiquillo.

—Que tiquismiquis que es la gente. Total, por una teja rota —y se metió en su casa a seguir disfrutando del Bourbon, al fin y al cabo, lo pagaban los vecinos con sus impuestos.

—¿Quién era? —Preguntó la mujer.

—Un gilipollas que pretende coartar la libertad de nuestro hijo.

El gamberro continuó disparando piedras contra su propio tejado, y otros ajenos.

Por la noche se desató una gran tormenta y las goteras caían desde el altillo.

©Paco Arenas 

Moraleja: El problema no es que un tonto tire piedras contra su propio tejado, sino que, si hay goteras, nos mojamos todos, tenemos el tejado plagado de goteras: recortes en sanidad, en educación, y si eso no se remedia pronto, mal vamos.            

         Y además con algunos medios de comunicación y muchos jueces al servicio de quienes tiran piedras contra los tejado, al final los culpables seremos nosotros.


Paco Arenas autor de Magdalenas sin azúcar

 Los manuscritos de Teresa Panza

 Esperando la lluvia-Cuentos al calor de la lumbre 

y  Caricias rotas  

viernes, 9 de octubre de 2020

Reseña de “Los manuscritos de Teresa Panza”, escrita por Rocío Fernández López (Un libro un faro de sabiduría)

 




JUEVES, 8 DE OCTUBRE DE 2020·

Reseña deLos manuscritos de Teresa Panza”, escrita por 

Rocío Fernández López (Un libro un faro de sabiduría)


JUEVES, 8 DE OCTUBRE DE 2020·

Hoy vengo a hablaros de un libro y de un autor que me han sorprendido muy gratamente, el libro se llama “Los manuscritos de TeresaPanza”, y su autor es Paco Arenas. Ya veréis.

**  Sinopsis **

Un niño, por casualidad, encuentra en una cueva de un lugar de la Mancha un baúl, en cuyo interior se encuentra una virgen, una bacía, similar a la utilizada por don Quijote de la Mancha como yelmo, y, lo más importante: unos manuscritos, los cuales, tras ser analizados en la Universidad, se llega a la conclusión de que han sido redactados por Teresa Panza, hija del escudero de don Quijote, y coetánea de Miguel de Cervantes. La hija de Sancho nos demuestra que don Quijote y Sancho fueron personas de carne y hueso, a través de estos manuscritos. Lo hace en primera persona, porque es su vida la que narra, y su corta relación con Cervantes. Los manuscritos de Teresa Panza, según los críticos, es una novela plagada de sentido del humor, erotismo, amor, y cierta crítica social, que podría definirse como feminista.

** Opinión personal **

Hacía bastante tiempo que tenía este libro esperando a ser leído, y lo ajena que yo estaba a la maravillosa novela que me estaba perdiendo… desde luego hay obras que nos sorprenden tanto que luego te lamentas de no haberlas leído antes, pero bueno, le tocó el turno desde hace unos días y anoche ya la finalicé, quedándome hasta altas horas de la madrugada con ese nerviosismo propio del lector que quiere saber en qué acaba todo y cómo finaliza Teresa Panza de narrar todo lo que expuso en esos escritos encontrados. De una sentada me leí las últimas 80 páginas, sin frenos.

He de reconocer que cuando abrí el libro y comencé a leer, lo primero que me encuentro es una carta escrita por el autor que va dirigida al Vicerrector de la Facultad de Filología Hispánica de Cuenca, y así al pronto, me descolocó, no sabía qué quería decir y qué tenía que ver con la historia que nos iba a narrar luego (soy lectora impaciente a veces, ja,ja), pero cuando ya has leído los manuscritos de Teresa y das por acabado todo, encuentras de repente un Anexo del escritor donde te explica de dónde salen dichos manuscritos y cómo llegan a transformarse en un libro… y esto me pareció realmente precioso, y toda una proeza por parte del autor, me encantó descubrir esa lucha personal que experimentó hasta dar a luz a esta novela, y es aquí cuando ato todos los cabos y veo cuánto tenía que ver el comienzo que no entendía con el resultado final de lo leído y explicado. No entro en más detalles porque creo que el libro merece la pena ser leído.

En cuanto a los manuscritos, son las vivencias de Teresa Panza, una de las hijas de Sancho Panza, y están divididos en dos partes, la primera donde vamos a disfrutar de las historias de una Teresa casi adolescente, con unos dieciocho años, y luego en la segunda parte es ya una Teresa anciana, porque han pasado 40 años entre unos y otros escritos, pero eso sí, en ambos nos hablará de sus amoríos, casamientos y alguna que otra historia sorprendente que nos hará ser cómplice de muchos momentos íntimos, porque es aquí donde se sincera, ya que como ella repite mucho, no cree que lleguen a ser leídos nunca, para eso se guardó bien de esconderlos en una cueva.

Paco Arenas es un escritor de letras exquisitas, le gusta manejar bien la lengua y con este libro lo podemos comprobar, porque no sólo hace exposición de continuas metáforas, sino además de palabras y expresiones lugareñas, y de datos históricos que todos son explicados debajo de cada página donde van saliendo, como notas adjuntas, para que el lector no se pierda detalles de la narración, esto me parece todo un detalle y un gran trabajo elegante de documentación.


No voy a seguir comentado sobre la novela porque me gustaría que la leyeseis y le dierais esa oportunidad, es algo diferente a otras novelas históricas y además deja a la luz una respuesta que (parece bien clara) a una pregunta que siempre se realizó desde que Cervantes escribió el Quijote… ¿existieron realmente Don Quijote y Sancho Panza? Os animo a que leáis “Los manuscritos de Teresa Panza”.

Rocío Fernández López.

Ver o comprar Los manuscritos de Teresa Panza


Leer reseña original en Un libro un faro de sabiduría

Contactar: fmlarenas@hotmail.com


martes, 6 de octubre de 2020

«¿Quién te quiere más que yo», de Soledad Palao Sirés (Reseña)

 


Soledad Palao, nunca defrauda

Decir, en primer lugar, que no resulta fácil acercarse a un tema tan duro desde la distancia, intentando que no te afecte emocionalmente, debes sumergirte entre sus páginas.

 Hablar, escribir sobre la violencia de género o machista, nunca es fácil, ni para quien escribe, ni para quien lo lee. Hace cinco años, cuando publiqué Caricias rotas, estuve a punto de dejarlo en un cajón, me dolía documentarme, me dolía repasar los diálogos, las secuencias. Finalmente lo consideré necesario, deseando fervientemente,  que más pronto que tarde, nunca fuese necesario escribir sobre la violencia machista en ninguna novela, como algo del presente cotidiano. Por desgracia no es así, el número de mujeres asesinadas sigue sumando nuevas víctimas.  

Con «¿Quién te quiere más que yo?» Soledad  remueve conciencias, sin paños calientes, colocando el dedo en la herida, sin que te deje escapar de la situación, a no ser que seas una piedra insensible. En no pocas ocasiones siente las lágrimas en tus ojos, la rabia y hasta la desesperación, y quisieras rescatar a Elena de su prisión.  

Los personajes surgen de una manera sorprendentemente natural, juega con ellos a su antojo, haciendo participe al lector de la trama, narrándote la historia como si te hablase de alguien que conoces de toda la vida, y a pesar de ello, sin dejar de sorprenderte en cada página. Toda la acción tiene un sentido y nada es casual, se vive no como un espectador, sino como protagonista, no siempre secundario.

Por desgracia, «¿Quién te quiere más que yo?», es la historia de lo que sucede con diversos matices entre las cuatro pareces de una casa cualquiera, en cualquier ciudad de España o del mundo. Es la historia de cualquier mujer que podamos imaginar.

Es el libro que deberían leer todos los hombres, y por supuesto todas las mujeres, porque tal y conforme dice Soledad:

«La violencia de género destroza, subyaga, aniquila,  destruye, corroe y lapida  todos los sentimientos del ser humano.

Paco Arenas


domingo, 16 de agosto de 2020

Ondeando la bandera de la Libertad, te esperamos Federico.



El calor abrasaba aquel 16 de agosto, no fue preciso encender la chimenea, no esperaba invitados el poeta mientras escribía nuevos versos frente a un vaso de agua fresca tarareando, un poema aún sin escribir, con la premoción de los que podría ocurrir.

 No llegaron invitados a tomar café, sino unos matones dispuestos a profanar la poesía, a matar al poeta.

«¡Café!». Gritó un asesino, y el aroma no era a café, sino a sangre, a tierra regada con la sangre de los mártires de la libertad, a miedo a la luz del alba y al influjo de la luna sobre las mentes obtusas de los criminales.

Dos días después, sin esperar las primeras luces del alba, los pájaros, los gorriones y los ruiseñores, dejaron de cantar, el agua del río Genil, cesó su discurrir, sobre el lecho dormido teñido de rojo.


Ligero se marchó, sin un beso ni despedida de esos padres a los que fue a ver a su Granada querida.  Lo llamó su madre, como cada mañana:

 ——¡Vamos despierta Federico!, que los trinos de los jilgueros no sonarán igual esta mañana si le faltan tus versos. Sin ti, Federico, nada será igual, ni la poesía, ni el amor, ni tampoco la Libertad. Sin ti, Federico ni el sol saldrá.

 

Y las lágrimas todavía hacen crecer al río que transcurre, siempre, con sabor a sangre y a esperanza, entre el Albayzín y la Alhambra.

 

Ondeando la bandera de la Libertad, te esperamos Federico.

©Paco Arenas, autor de Caricias rotas y de Magdalenas sin azúcar

 

 

 

 

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