sábado, 7 de agosto de 2021

Entrevista realizada por Carlos Medel para el grupo literario Escritores - Libros - Lectores.

 


ENTREVISTA CON UN LIBRO UN AUTOR ....

Autor: Paco Arenas (Paco Martínez López)

Libros: «Magdalenas sin azúcar» y «Los manuscritos de Teresa Panza»

Entrevistador: Carlos Medel - grupo literario  Escritores - Libros - Lectores

 

Carlos Medel

BIENVENIDO Y MUCHAS GRACIAS POR LA OPORTUNIDAD QUE ME DAS A MÍ Y AL GRUPO DE ESCRITORES LIBROS LECTORES.

 

Paco Arenas

Muchas gracias Carlos a ti y a todos los lectores, por la oportunidad que me das de dar a conocer mi trabajo.

 

Carlos Medel

¿CÓMO SURGIÓ SU INTERÉS POR LA LITERATURA? ¿ERA LO QUE QUERÍAS HACER DE NIÑO?

 

Paco Arenas

Mi padre, algunos de sus amigos y una hermana, eran grandes narradores orales, capaces de contar historias fantásticas. También mi primera maestra. Aunque creo que lo más decisivo fue, que con ocho años, tras la muerte de mi padre, al trasladarme a Ibiza y no tener plaza escolar, leía mucho y no siempre tenía dinero para comprar tebeos, así que me escribía los cuentos que después fingía no conocer. Con once años, ya creía que sería escritor. Después, vi que no era tan fácil.

 

Carlos Medel

¿ESTÁS CASADO, TIENES HIJOS?

 

Paco Arenas

Sí, estoy casado y tengo un hijo y una hija.

 

Carlos Medel

¿HAY COSAS DE LAS QUE NUNCA HABLAS? ¿POR QUÉ?

 

Paco Arenas

Sé que los escritores suelen evitar hablar de determinados asuntos, yo, por el contrario, siempre hablo de todo, en ocasiones más de la cuenta, lo cual puede provocar que determinados lectores se alejen. No hace mucho un escritor me dijo que estaba dispuesto a renunciar a todo si lo llamaba una gran editorial, yo le dije que eso sería prostituir su pluma.

El escritor, debe ser fiel, primero así mismo, después a sus lectores, sin importarle si molesta con sus opiniones. Los escritores no deben ser juzgados por sus opiniones, sino por su obra. No tengo tabúes de ningún tipo, además lo hago de manera bastante abierta sobre cualquier tema, sobre las enfermedades sociales, como la homofobia, el machismo, el racismo y la xenofobia, la ambición de los poderosos, la corrupción de las instituciones, de las mafias energéticas…

No hay ningún tema sobre el que no hable, no suelo tener pelos en la lengua. Pero también hablo de los grandes logros de la humanidad, del amor, y esos seres humanos dispuestos a cambiar el mundo para hacerlo más justo y habitable.

 

Carlos Medel

¿QUÉ PIENSA TU FAMILIA SOBRE EL OFICIO DE LA ESCRITURA?

 

Paco Arenas

 

Siempre me he sentido apoyado, en la juventud por mi madre, y después por mi esposa e hijos. La escritura fue mi tabla de salvación, tras ser despedido con 55 años, gracias a una nefasta reforma laboral, todavía vigente en España, que desahució laboralmente a los mayores de 50 años, y transformó en mano de obra barata, semi esclava o carne de exilio económico a la juventud más preparada de la historia de España.

Carlos Medel

¿QUIÉN ES EN REALIDAD Paco Arenas?

 

Paco Arenas

Suelo decir que sigo siendo aquel niño campesino, orgulloso de sus raíces, que nunca aprendió a labrar. También, por supuesto, un soñador que intenta a través de sus renglones torcidos disfrutar escribiendo y si es posible, que otros disfruten leyéndolo.

También, un luchador de teclado en ristre y lápiz en el bolsillo, porque nunca se sabe dónde tendrás que enfrentarte a los gigantes molinos de la injusticia social, o al reto de escribir.

 

Carlos Medel

SUPONGO QUE TU FAMILIA VIVE EN ESPAÑA. ¿PUEDES CONTARNOS SOBRE TU VIDA FAMILIAR CON TU MADRE Y TU PADRE, TU INFANCIA…

 

Paco Arenas

 

Sí, mi familia siempre ha vivido y vive en España. Mi vida familiar, es bastante convencional.

Mi infancia, fue en principio la de un niño campesino, que nació contra todo pronóstico cuando mi padre sobrepasaba los cincuenta y mi madre los rondaba, un matrimonio con siete hijos al que se sumaba un octavo, después de casi once de no tener hijos.

Fue una infancia humilde, pero feliz. Con la muerte de mi padre, antes de cumplir los ocho años, se complicó todo. Para mí fue algo traumático; no obstante, fui feliz, tenía mucho tiempo para mí, no iba a la escuela, porque no había plaza para todos los que llegamos a Ibiza, así que iba unas horas al día a repaso, y podía leer mucho, jugar mucho y hasta trabajar.

 

Carlos Medel

¿POR QUÉ TUS PADRES TE PUSIERON ESTE NOMBRE? Paco

 

Paco Arenas

Una tía, a la cual no conocí, murió pocos meses antes de mi nacimiento, se llamaba Francisca, y pensaron que el mejor nombre debía ser Paco, nunca Francisco, por eso soy Paco de nacimiento.

 

Carlos Medel

APARTE DE ESCRIBIR, ¿CUÁLES SON SUS PASIONES?

 

Paco Arenas

Leer y viajar. También me gusta mucho el cine de humor y al que yo llamo serio, el que te hace pensar y cuestionar el mundo. Nunca veo películas de terror, ni del Oeste, ni por supuesto violentas. Soy más de cine europeo, argentino o español, también algo de americano, pero menos.

 

Carlos Medel

¿QUE CARRERA ESTUDIO?

 

Paco Arenas

Interesante pregunta, la respuesta no existe. No estudié ninguna carrera, apenas fui a la escuela, pisé la Universidad por primera vez a los 57 años, y fue como ponente. Mi carrera fue subir maletas o servir copas en hoteles, trabajar de albañil…

Lo más parecido a una carrera, las que echaba delante de la policía en los últimos años de la dictadura, ya con el huido, Juan Carlos I, en el trono.

 

Carlos Medel

TIENE MUCHAS ACTIVIDADES, ¿CUÁL ES LA MÁS IMPORTANTE PARA USTED?

 

Paco Arenas

Disfrutar de la familia, leer, escribir y viajar…

 

Carlos Medel

¿RECUERDAS EL PRIMER LIBRO QUE LEISTES?

 

Paco Arenas

Las aventuras de Tom Sawyer, Un yanqui en la Corte del rey Arturo, todos los libros de Julio Verne, y tebeos de la época, Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, Carpanta, esos ilustrados. Mi primer libro serio, sin dibujos, Cuentos de la Alhambra, Los miserables, El conde de Montecristo….

 

Carlos Medel

 

¿DE DÓNDE VIENE TU AFICIÓN A LA LITERATURA Y AL VICIO DE JUNTAR LETRAS?

 

Paco Arenas

Lo dicho anteriormente, el año que estuve sin ir a la escuela, de los ocho a los nueve años, tenía mucho tiempo para leer y hasta para inventarme mis propios cuentos, descubrí que escribir era casi tan apasionante como leer.

 

Carlos Medel

¿CUÁNDO EMPEZASTES A ESCRIBIR?

 

Paco Arenas

A los ocho años, sin pretensiones, a los diecisiete, soñando ser escritor.

 

Carlos Medel

¿QUÉ GÉNERO LITERARIO ESCRIBES Y QUÉ OTRO GÉNERO TE GUSTARÍA ESCRIBIR?

 

Paco Arenas

Suelo escribir novela histórica, costumbrista, con todos los ingredientes de la vida, erotismo, drama y humor. Me gustaría ser capaz de escribir fantasía o infantil, pero cuando leo cosas de dragones, y brujas, no me lo creo, necesito creérmelo. He leído algún libro de Harry Potter, y he visto con mis hijos la saga. Son muy buenos, pero yo no sería capaz de escribirlos, necesito sentir lo que escribo. En ocasiones me atrevo con la poesía, me haría ilusión sentirme poeta, hay gente que dice que lo soy, pero reconozco que me siento mucho más cómodo con la prosa.

 

Carlos Medel

¿PLANIFICAS LAS HISTORIAS AL DETALLE ANTES DE ESCRIBIRLAS O LAS DEJAS SURGIR SOBRE LA MARCHA?

 

Paco Arenas

Creo que más o menos todos las planificamos. Primero te haces una idea en la cabeza, realizas un esquema y luego las historias crecen entre tus dedos, los personajes comienzan a vivir, a ser ellos. Las historias se rebelan y se desarrollan dando un resultado que nada tenía que ver con lo planeado.

 

Carlos Medel

¿CUÁNTO DURA TU PROCESO DE DOCUMENTACIÓN?

 

Paco Arenas

Es constante, por suerte tenemos a nuestra disposición la biblioteca más importante de la historia, además de los libros físicos, internet.

 

Carlos Medel

¿QUÉ PERIODO HISTÓRICO TE RESULTA MÁS INSPIRADOR?

 

Paco Arenas

Siglos XVII, XIX, XX y la cotidiana realidad actual.

 

Carlos Medel

¿DE DÓNDE SALIÓ LA IDEA PARA TUS NOVELAS? «Magdalenas sin azúcar» y «Los manuscritos de Teresa Panza»

 

Paco Arenas

«Magdalenas sin azúcar»

Magdalenas sin azúcar surge de historias personales y de mucha gente. Algunas narradas por mi madre y otras narradas por amigos y personas que vivieron aquel periodo gris de la historia de España. También la historia de Gascas, un pueblo anegado bajo las aguas del pantano de Alarcón, cuyos habitantes eran oriundos de la Gascuña.

 

«Los manuscritos de Teresa Panza»

 

Los manuscritos de Teresa Panza surgieron después de bajar a una cueva y encontrarme una virgen de mármol, papeles y alguna cosa más y de mi pasión por Cervantes. Podría decirse que fue mi primer proyecto serio de novela, tendría dieciséis o diecisiete años, la publiqué a los 55.

 

Carlos Medel

¿QUÉ TE GUSTA MÁS DEL PROCESO DE ESCRITURA EN UNA OBRA?

 

Paco Arenas

Escribir, escribir, escribir dejando fluir lo que sale por los dedos, pero también, lo mucho que aprendo buscando información.

 

Carlos Medel

¿CUÁL FUE TU MEJOR ENCUENTRO LITERARIO?

 

Paco Arenas

Disfruto mucho en las presentaciones de mis libros y de los libros de amigos escritores, es algo que me resulta muy emocionante. Sin duda, la presentación de mi primera novela, Los manuscritos de Teresa Panza, con la sala abarrotada con más de cien personas.

 

Carlos Medel

¿CÓMO ELEGISTE TU EDITORIAL?

 

Paco Arenas

De casualidad, gané un premio literario, mandé el manuscrito y…

Después opté por la autoedición, como Juan Palomo, yo me lo guiso yo me lo como. Estaría abierto a grandes editoriales, pero como eso es casi imposible, (aunque si supieran los ejemplares que van vendidos de Magdalenas sin azúcar, cambiarían de opinión). Prefiero ser mi propio editor.

 

Carlos Medel

¿PODRÍAS DESCRIBIR SU PRIMER ENCUENTRO CON SU PRIMER EDITOR?

 

Paco Arenas

El primero fue el día del premio, el segundo, telefónico, en plenas Fallas, el día de San José, en Valencia, me llamó diciéndome que acababa de leer mi novela y que le había entusiasmado y a mí me temblaban las piernas por la emoción.

 

Carlos Medel

¿CÓMO TE HACES NOTAR HOY EN UN MUNDO EDITORIAL TAN SOBRESATURADO?

Paco Arenas

No me hago notar, salvo algo en Facebook, creo que eso es cosa de los lectores, si les gusta tu novela son ellos quienes te dan a conocer. Los lectores son los jueces supremos, ellos deciden cerrar o abrir caminos.

 

Carlos Medel

¿TIENES ALGÚN AUTOR FAVORITO, ALGUIEN A QUIEN TENGAS COMO REFERENTE?

 

Paco Arenas

Varios: Cervantes, Fernando de Rojas, Benito Pérez Galdós, Dulce Chacón, Gabriel García Márquez, también muchos actuales, especialmente autoeditados o noveles.

 

Carlos Medel

¿UN AUTOR EN PARTICULAR QUE TE INSPIRÓ O SÍMPLEMENTE TE HIZO QUERER ESCRIBIR?

Paco Arenas

Cervantes

 

Carlos Medel

¿QUÉ CONSEJO DARÍAS A NUESTROS LECTORES QUE SUEÑAN CON SER ESCRITORES?

 

Paco Arenas

Que lean mucho y disfruten de cada página que lean, y sufran y vivan cada gota de tinta que derramen sobre el folio.

 

Carlos Medel

¿CUÁL ES LA MEJOR EXPERIENCIA QUE HAS TENIDO HASTA EL MOMENTO CON UN LECTOR?

 

Paco Arenas

Han sido muchas experiencias. Tal vez, por poner un ejemplo, en la feria del libro de Torrent, cuando un niño de 14 años se enamoró de Los manuscritos de Teresa Panza, y al año siguiente me dijo que le había entusiasmado y quería llevarse Magdalenas sin azúcar, y cuando le dije que no era libro para su edad, su padre me contestó, «en la televisión ven cosas peores de las que puedan encontrar en tus libros».

 

Carlos Medel

¿CUÁL ES EL MEJOR CONSEJO QUE TE HAN DADO COMO ESCRITOR?

 

Paco Arenas

Que no tenga miedo y que siga escribiendo.

 

Carlos Medel

¿DÓNDE ESCRIBES? ¿EN QUÉ MOMENTO DEL DÍA? ¿CUÁNTO TIEMPO DEDICAS A ESCRIBIR?

 

Paco Arenas

Casi siempre en soledad, en la buhardilla, me gusta a primera hora de la mañana y a última de la noche. No tengo tiempo fijo, días de varias horas, y días de nada. Tengo que disfrutar escribiendo.

 

Carlos Medel

¿CÓMO DEFINIRÍAS TU FORMA DE TRABAJAR Y QUÉ CRITERIOS SIGUES A LA HORA DE AFRONTAR UN NUEVO PROYECTO?

 

Paco Arenas

Soy de mente dispersa, emprendo varias cosas al mismo tiempo, tanto para leer como para escribir y salto de un proyecto a otro dependiendo del día. Se podría decir que soy anárquico y desordenado durante el proceso creativo. Solo cuando está terminado y toca hacer nudos y tejer los flecos sueltos, entonces me centro con los cinco sentidos.

 

Carlos Medel

CREO QUE PARA ESCRIBIR SOBRE LA HISTORIA DE LA VIDA DE ALGUNOS PERSONAJES DEL PASADO O DEL PRESENTE, SOBRE SUS MENTALIDADES, SUS PENAS Y SUS ALEGRÍAS, Y ENTRAR EN SUS PENSAMIENTOS MÁS ÍNTIMOS, ES NECESARIO HABER ESTUDIADO MUCHO........

¿QUÉ APRENDIÓ COMO ESTUDIANTE, EN QUÉ UNIVERSIDADES?

 

Paco Arenas

Supongo que sí, leer es estudiar, el trasiego de la vida es estudiar, las personas vamos acumulando experiencias y aprendiendo lecciones de todo lo que vivimos o hacemos.

Como estudiante poco, apenas tuve oportunidad de ir a la escuela, antes de cambiar los dientes ya estaba trabajando, pertenezco a esa generación del franquismo que no tuvo acceso a la cultura. Siempre tuve claro que debía luchar para que a ninguna otra generación le volviera a ocurrir lo mismo. Es la razón por la que me formé en mis escasas horas libres.

 

Carlos Medel

¿QUÉ ES LO QUE MÁS TE HA COSTADO ESCRIBIR?

 

Paco Arenas

Caricias rotas, mi novela sobre la violencia machista. Resulta muy duro documentarse sobre ese tema, aunque mucho más dura la realidad de las mujeres que la sufren.

 

Carlos Medel

EN SUS LIBROS «Magdalenas sin azúcar» y «Los manuscritos de Teresa Panza» ¿CÓMO HIZO PARA OBTENER TANTOS DETALLES SOBRE LOS PROTAGONISTAS Y TODA LA INFORMACIÓN HISTÓRICA DE ESTE PERÍODO? ¿CUÁLES FUERON SUS FUENTES DE DOCUMENTACIÓN?

 

Paco Arenas

Magdalenas sin azúcar, fue como si me la estuvieran narrando los protagonistas, es una novela de recuerdos de muchas personas. Yo me limité a darles la voz de lo que ellos antes me contaron, unir varias historias en una sola, en lugar de hacer un libro de relatos.

Con Los manuscritos de Teresa Panza, cuando escribí la primera parte (17 años), era un retrato de mí mismo, de mi rebeldía ante la imposibilidad de poder estudiar, eso sí con mucho humor. Y la documentación, lo mucho que había leído El Quijote.

 

Carlos Medel

¿CUÁL ES EL MEJOR RECUERDO DE SU CARRERA?

 

Paco Arenas

El mejor y el peor, cuando con 26 años recibí una carta diciéndome que mi novela «Réquiem por una noche de amor», había sido seleccionada y que era candidata para el Premio Nadal. Al ver que no gané, mandé yo una carta diciéndoles que ya que había sido seleccionada, que estaba dispuesto a publicarla con ellos. La respuesta fue devolver los dos manuscritos sin una palabra. Decidí no volver a escribir nunca más. Y así lo hice, hasta que con 55 años me despidieron con la bendición de la reforma laboral.

 

Carlos Medel

UN VIDEO O UNA CANCIÓN QUE TE INSPIRE.

 

Paco Arenas

Esto no es una canción y Papá cuéntame otra vez…

 

Carlos Medel

¿QUIÉNES SON TUS COMPOSITORES O MÚSICOS FAVORITOS?

 

Paco Arenas

Vivaldi, Joan Manuel Serrat, Víctor Manuel, Pablo Milanés, Víctor Jara, Ismael Serrano…

 

Carlos Medel

¿TE GUSTA EL CINE? ¿CUÁL ES TU PELÍCULA FAVORITA? ¿Y QUÉ ACTOR O ACTRIZ?

 

Paco Arenas

• Sí, mucho.

• La vida es bella.

• No sabría decir, tal vez Paco Rabal.

 

Carlos Medel

¿ERES SENSIBLE A LA CRÍTICA LITERARIA? ¿QUÉ PIENSAS DEL TRATAMIENTO QUE TE RESERVA GENERALMENTE?

 

Paco Arenas

Por supuesto, pero tengo muy claro que es algo lógico recibir alguna crítica negativa. Normalmente los lectores  me tratan bastante bien.

 

Carlos Medel

¿QUÉ SIENTES ANTES DEL LANZAMIENTO DE UNA NOVELA? ¿MIEDO, ALEGRÍA? ¿Y DESPUÉS?

 

Paco Arenas

Muchos nervios, algo de miedo y mucha ilusión.

 

Carlos Medel

SI FUERAS: UNA FRUTA, UNA FLOR, UN ANIMAL, UN PAISAJE, UN PAÍS… ¿SERÍAS?

 

Paco Arenas

• Naranja

• Clavel

• Burro, un animal muy inteligente, tozudo y trabajador.

• Castilla en primavera.

• España.

 

Carlos Medel

¿CUÁL ES TU PALABRA FAVORITA?

Paco Arenas

A pesar de lo prostituida que está últimamente: LIBERTAD.

 

Carlos Medel

¿CUÁL ES LA PALABRA QUE ODIAS?

 

Paco Arenas

Palabra no, odio la intolerancia.

 

Carlos Medel

¿CUÁL ES TU COMIDA FAVORITA?

 

Paco Arenas

Huevos fritos con patatas, en serio, los potajes de mi madre.

 

Carlos Medel

¿CUAL ES EL TRABAJO QUE NO LE HUBIERA GUSTADO HACER?

 

Paco Arenas

He hecho de casi todo, de todos he aprendido algo.

 

Carlos Medel

SI TUVIERAS LA OPORTUNIDAD DE REVIVIR TU INFANCIA ¿CÓMO LA VIVIRÍAS?

 

Paco Arenas

Me gustaría no haber perdido a mi padre. No haber nacido en una dictadura y haber ido a la escuela todos los años que debe ir un niño, ir al instituto y a la Universidad, algo que en aquellos tiempos la dictadura nos negó a muchos.

 

Carlos Medel

¿QUÉ OPINA DE LA EPIDEMIA DEL VIRUS COVID 19 QUE HA AFECTADO A TODO EL PLANETA?

 

Paco Arenas

Que somos mucho más vulnerables de lo que creíamos, y que en estamos en un mundo global, en el cual un virus puede llegar a las aldeas más recónditas de África o el Amazonas, deberíamos buscar soluciones globales, también para las personas que viven en esos lugares.

 

Carlos Medel

¿CUÁL ES SU SUEÑO?

 

Paco Arenas

Podría decir que escribir una gran novela que me diera fama. Mentiría, aunque me gustaría escribir buenas novelas. No obstante, no me importa la fama. Mi sueño principal es colectivo y muy plural, que entre todos hagamos un mundo más justo, igualitario y sostenible. De seguir así, nadie leerá lo que escribimos.

 

Carlos Medel

SI TUVIERAS UN MENSAJE QUE DEJAR A LA HUMANIDAD; ¿CUÁL SERÍA?

 

Paco Arenas

No soy nadie, ni lo suficiente inteligente como para dejar mensajes, no obstante, en cierto modo lo acabo de decir, tenemos un solo planeta, hay recursos para todos y, sin embargo, una pequeña parte del planeta consume y derrocha el doble de recursos necesarios para todos. Mientras que una parte tira la comida a la basura, otra muere de hambre, incluso en el primer mundo. El 1% de los más ricos del planeta acapara el 82% de la riqueza del planeta, y 85 personas más que la mitad más pobre. También se van a morir. No irán al cielo, porque no existe, pero son responsables de que millones de personas vivan en el infierno. Creo que el mundo debería ir hacia un gobierno u organización universal, que gestione y distribuya los recursos y las riquezas…

 

Carlos Medel

¿CUÁL ES EL LIBRO QUE ESTÁS LEYENDO AHORA?

 

Paco Arenas

Desde que recuperé hace unas semanas la posibilidad de volver a leer, estoy leyendo libros de escritores amigos, escritores independientes que en nada tienen que envidiar a escritores consagrados.

 

Carlos Medel

¿CUÁL ES TU OPINIÓN REFERENTE AL PANORAMA ACTUAL DE LA LITERATURA EN NUESTRO PAÍS? ¿PIENSAS QUE TANTO LAS EDITORIALES COMO EL PÚBLICO ESTÁN DÁNDOLE POR FIN LA IMPORTANCIA QUE SE MERECE A LOS AUTORES PATRIOS O, POR EL CONTRARIO, SIGUEN SIENDO UN TANTO MARGINADOS EN FAVOR DE LOS EXTRANJEROS?

 

Paco Arenas

No lo sé, creo que los autores españoles no estamos marginados por el hecho de serlo, ni por lectores, ni por editoriales, en general. Otra cosa son las grandes editoriales, que son un negocio y como tal trabajan, se centran en autores que saben que les producirán muchos beneficios, la nacionalidad o el talento les es indiferente. Como ya he dicho, hay grandes autores independientes y autopublicados excepcionales, que en las grandes editoriales venderían millones de ejemplares.

 

Carlos Medel

HÁBLANOS DE TU LIBRO «Magdalenas sin azúcar»

 

Paco Arenas

Magdalenas sin azúcar, me quedo con las palabras del catedrático don Jaime Flores, es una gran metáfora sobre el amor y la libertad. Es también una deuda pendiente que tenía con las personas que me contaron sus historias. También con el pueblo de Gascas, al que espero pronto, con una nueva novela, devolver, al menos una parte de lo que he recibido.

Es la historia vista desde el interior de personas que a pesar de los avatares nunca pierden la esperanza y la capacidad de amar y de luchar, algo tan difícil en aquellos tiempos grises de la dictadura. Un canto a la esperanza.

 

Carlos Medel

¿QUIÉN ES MARÍA Y QUIÉN ES CLARA SIN OLVIDAR A FELIPE?

 

Paco Arenas

María es una maestra de las misiones pedagógicas, una persona con principios e ideales sólidos que ve que nada es tan sólido y firme como ella pensaba.

Clara es una muchacha, casi una niña, que termina sola y se agarra a la persona que le ofrece cariño de manera desinteresada. Su aspecto frágil e infantil engaña, es el personaje más fuerte, junto con su hija Antonia, de la novela. Ambas, siendo personajes secundarios, sobrepasan al resto en muchos pasajes de la historia.

Felipe, es el hijo de un terrateniente, un adolescente rebelde, al que lo predestinan para sacerdote, y eso lo hace más rebelde si cabe. Al mismo tiempo, es una persona muy tierna, un poeta de la vida capaz de olvidar todo por amor.

Junto a estos tres personajes, hay dos personajes que juegan un importante papel, Antonia y Miguel, ella es hija de Clara y Miguel de María y Felipe.

 

Carlos Medel

¿QUÉ TE APASIONA MÁS EN LA VIDA Y POR QUÉ?

 

Paco Arenas

La vida, los viajes, la gente que lucha por un mundo más justo y solidario, la lectura y la escritura y muchas más cosas.

 

Carlos Medel

¿SUS PASIONES LE HAN AYUDADO A ESCRIBIR ESTAS MAGNÍFICAS NOVELAS?

 

Paco Arenas

Todos necesitamos combustible para echar al motor de la escritura, la pasión y el disfrutar de la lectura y del estudio de la historia, junto con las vivencias, ese es mi combustible.

 

Carlos Medel

¿POR QUÉ ESE TÍTULO? «Magdalenas sin azúcar»

 

Paco Arenas

Todo en la novela esconde metáforas poéticas, también el título. Es el lector quien lo debe averiguar.

 

Carlos Medel

¿SUS NOVELAS «Magdalenas sin azúcar» SON OBRAS DE FICCIÓN O DE HISTORIA?

 

Paco Arenas

Hay mucha historia, está basada en hechos reales, pero por supuesto mucha ficción y muchos personajes enmascarados, incluso producto de la mezcla de varias personas reales, por poner un ejemplo, el personaje principal masculino, Felipe, es la mezcla de mi abuelo materno, de mi padre, el hombre que cantaba mal, pero mucho para compensar, y del padre de un amigo.

 

Carlos Medel

¿CÓMO SE LLAMA EL PUEBLECITO MANCHEGO DE SU NOVELA? LOS MANUSCRITOS DE TERESA PANZA.

 

Paco Arenas

Pinarejo, un pueblo del sur de Castilla.

 

Carlos Medel

¿VIAJÓ EN ESTE PEQUEÑO PUEBLO MANCHEGO PARA ESCRIBIR ESTA NOVELA?: «LOS MANUSCRITOS DE TERESA PANZA.»

 

Paco Arenas

Los manuscritos de Teresa Panza, nacen en Pinarejo, como ya he dicho antes, tras bajar a una cueva y descubrir una virgen de mármol del tamaño de un cencerro. Es el pueblo donde nací y en el cual me inspiro para casi todo lo que escribo. Es el pueblo donde nací.

 

Carlos Medel

¿CUÁLES SON LOS TEMAS CENTRALES DE SU NOVELA? «Magdalenas sin azúcar»

 

Paco Arenas

El amor y la libertad, junto con la esperanza, la lucha por salir de una cárcel de barrotes invisibles, donde hasta las paredes oyen...

 

Carlos Medel

¿SON REALES LOS PERSONAJES DE TU NOVELA? «Magdalenas sin azúcar»

 

Paco Arenas

Están inspirados en personas de carne y hueso que me regalaron sus historias.

 

Carlos Medel

¿EN QUÉ PERSONAJES DE ESTA NOVELA «LOS MANUSCRITOS DE TERESA PANZA» PODRÍAMOS ENCONTRARTE? ¿Y EN QUÉ LUGAR DEL TIEMPO?

 

Paco Arenas

En la propia Teresa Panza, yo soy esa muchacha que intenta por todos los medios aprender a leer y a escribir a la que se le niega tal posibilidad; aunque yo no tuve la suerte de que fuese el mismo Cervantes quien me enseñase a leer y escribir, aprendí en los libros que leía y después, a lo largo de mi vida, me relacione con maestros que me han ido enseñando mucho, uno de ellos el catedrático de literatura don Jaime Flores Flores, «el Quijote boricua», mi Cervantes particular, el cual me ha enseñado mucho. Sigo aprendiendo mucho gracias a la generosidad de muchas personas dispuestas a enseñar a este campesino que nunca aprendió a labrar.

 

Carlos Medel

EN POCAS PALABRAS, ¿PUEDES CONTARNOS EL RESUMEN DE ESTA NOVELA «Magdalenas sin azúcar» SIN DESVELAR EL CONTENIDO? POR SUPUESTO.

 

Paco Arenas

La historia de España vista por los ojos de una mujer, desde el punto de vista del mundo rural. Una metáfora que busca demostrar que los sucedáneos son solo eso, sucedáneos, sean del café o de la Libertad.

 

Carlos Medel

¿SI DIOS EXISTE, QUÉ TE GUSTARÍA QUE TE DIJERA DESPUÉS DE TU MUERTE?

 

Paco Arenas

Creo, que más que Él me dijera, debería escucharme, no a mí, que no soy nadie, sino el grito desesperado de los pobres del mundo a lo largo de la historia de la humanidad. La sordera le dura mucho.

Si Dios existe y es todo poderoso, debería escuchar a los sedientos y hambrientos de pan y de justicia, sin necesidad de que lo pidieran.

A mí la vida me ha tratado bien, he nadado casi siempre contra corriente. A estas alturas estoy llegando a la orilla de la vida, no temo a la muerte, ni espero que Dios me mande al cielo o al infierno. Me conformo con que las personas que me conocieron tengan, más o menos claro, que viviendo equivocado o no, casi siempre intenté ser una persona que buscó un mundo más justo y solidario.

 

Carlos Medel

¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

 

Paco Arenas

Ha sido muy completa la entrevista.

 

Carlos Medel

¿ALGÚN OTRO PROYECTO EN PREPARACIÓN?

 

Paco Arenas

Tengo una novela para publicar pronto, tres novelas y dos libros de relatos terminados, a falta de corrección. Y mi próximo proyecto, con el que ya comenzado, la deuda que tengo pendiente con los descendientes de Gascas.

 

Carlos Medel

¿TE GUSTARÍA TERMINAR ESTA ENTREVISTA CON ALGO ESPECIAL?

 

Paco Arenas

He hablado de casi todo, tal vez a todos que lean, y si piensan que tienen algo que decir, que escriban, sin miedo.

 

Carlos Medel

Y, POR ÚLTIMO, UNAS PALABRAS PARA TODOS TUS LECTORES

Paco Arenas

Muy agradecido a todos por hacerme sentir que este campesino que nunca aprendió a labrar es capaz de provocar emociones en vuestros corazones con sus renglones torcidos.

Carlos Medel

DEJAMOS QUE LOS LECTORES DESCUBRAN ESTOS MAGNÍFICOS LIBROS. MUCHAS GRACIAS POR ESTA ENTREVISTA

 

Paco Arenas

Muchas gracias a ti, Carlos.

 

Carlos Medel Aranza- administrador del grupo literario  Escritores - Libros - Lectores

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El 02/08/2021


domingo, 25 de julio de 2021

Reseña AMANECER EN FAMARA, de Antonio Andújar Castro

Año y medio ha esperado «Amanecer en Famara» en las estanterías de mi biblioteca junto a otros maravillosos libros, que por fin, ya puedo leer.  Fueron muchas las ocasiones que tuve en las manos tan maravilloso libro, y siempre lo dejé a la espera de poder disfrutarlo como se merecía. Por fin, vuelvo a poder disfrutar de mi gran pasión, la lectura.

Leer a Antonio Andújar Castro es viajar a un mundo de lugares maravillosos, pero también al tormentoso interior de las personas. En sus libros resulta difícil no dejarse atrapar por las pasiones y la profesión del autor: los viajes, la historia y la psicología. Antonio ese autor que observa y escucha el mundo con ojos de novelista y psicólogo al mismo tiempo, plasmándolo con maestría en sus obras.

En esta ocasión viajamos desde Santiago de Compostela a Lanzarote, pasando por Lisboa, y cómo no, Valencia, y lo hacemos viendo en nuestra imaginación a través de las páginas de Amanecer en Famara, las magnificas descripciones a las que nos tiene acostumbrados el autor. Pero también, y eso es todavía más interesante, lo hace desde el interior de los ojos de su protagonista, Violeta, en un viaje interior de constantes búsquedas, con sus miedos y sobre todo esperanzas.

Antonio se aleja de los estereotipos marcados por otros autores, lo hace, en cierto modo, desde su faceta de conocimiento de la psicología humana, de los recovecos emocionales que solo quien conoce bien los comportamientos y contradicciones del ser humano, es capaz de hacerlo.

 La temática, por desgracia, es muy actual y dura, la violencia de género, pero vista desde muchas perspectivas distintas, mostrando la evolución de los personajes de una manera armoniosa ante las situaciones que van surgiendo en la trama, mostrándonos a Violetas diferentes y en ocasiones con visiones antagónicas por parte de los distintos personajes que aparecen en la vida de Violeta.  

Una vez más, Antonio Andújar Castro, me ha enamorado con su forma de escribir. Así que, no me queda más remedio que animaros a leer esta maravillosa novela. Seguro que no os defraudará.

Paco Arenas

martes, 22 de junio de 2021

Reseña de UN ENIGMA DEL PASADO, de Soledad Palao

 


UN ENIGMA DEL PASADO de Soledad Palao

Decir que, a pesar de tenerlo desde septiembre de 2020 en mi poder, por problemas de salud, que me impedían concentrarme lo suficiente, he estado más de un año sin apenas leer novela, salvo un par de ellas.  También, prácticamente dejé de escribir o corregir lo escrito. Afortunadamente, siempre me quedó la historia y la poesía.

 

Hace poco más de un mes, retomé lo uno y lo otro. Mi mundo de lectura y escritura comienza a rodar de nuevo, así que volveré a dos de los tres placeres que se disfrutan en soledad: la lectura y la escritura, el tercero, siempre mejor en compañía.

 

Pero vamos a lo que ahora no importa, UN ENIGMA DEL PASADO

 

SINOPSIS

En el siglo XV, en un pueblecito de la provincia de Jaén, llamado Quesada, las monjas del Monasterio de la Virgen de Tíscar, recogen a una niña llamada Catalina, cuya madre ha fallecido en el parto. Según va creciendo la pequeña, perciben que esta, ha sido agraciada por un don con el que es capaz de comunicarse con el futuro.

Mientras tanto, en el siglo XXI, una joven llamada Lara que desde niña posee la dádiva de observar el pasado, logra relacionarse con Catalina, llegando ambas a la conclusión de que han sido bendecidas con ese maravilloso regalo para poder subsanar los errores que podrían cometerse en el pasado, pudiendo así lograr que no cambie ningún acontecimiento del futuro.

En su lucha por lograrlo, serán presas de crueles adversidades, sucesos imprevisibles repletos de misterio, sensaciones contradictorias y momentos trepidantes que convertirán sus vidas en una tremenda batalla para conseguir que no varíe el porvenir. Un giro al final del libro nos hará preguntarnos, si su cometido ha merecido la pena.

¿Serán capaces de lograr su objetivo?, ¿podrán corregir los lejanos desaciertos del ayer para no distorsionar las páginas de la historia?

 

Opinión personal:

Es el tercer libro que leo de Soledad Palao, repito lo que siempre dije, «Soledad nunca defrauda». Disfruté mucho con La venganza de los inocentes, me encabroné con ¿Quién te quiere más que yo?  Esta me acerca a uno de los periodos más interesantes de la historia de España, todo el mundo sabe que soy un enamorado de la historia de los siglos XVI y XVII, esta es del XV y los tiempos actuales.  Soledad se nota que se ha documentado y ha sabido entrelazar de manera magistral el vinculo entre dos mujeres, Catalina y Lara, de épocas distintas. Esta narrado de manera ágil y amena, muy rica en matices, sorprendiéndonos en los cambios de registro, de acuerdo al siglo en el que se encuentran las protagonistas, XV o XXI, que nos dejan con ganas de más Soledad Palao.

Otra de las cosas que siempre me encantan de Soledad, es su vocabulario, dicen que en de nuestra lengua los españoles utilizamos una media entre 10.000 o 15.000 palabras, Soledad las supera con creces, lo cual, a mí me encanta.

Me ha emocionado en muchas ocasiones, he disfrutado en otras, y alguna sonrisa se me ha escapado.

Gracias Soledad.

Paco Arenas

martes, 4 de mayo de 2021

Las blasfemias del cura Pedro Pérez (relato dedicado a quienes no podrán votar)

 

Relato  dedicado a todos los ancianos que murieron en las residencias porque alguien decidió que no tenían derecho a asistencia hospitalaria y que por tanto no podrán votar en estas elecciones.

1º Capítulo- La muerte de Miguel Quijano

 

El 23 de abril de 2021, al sur de Castilla, en un lugar de la Mancha, como todos los años desde hace 405, se celebra una misa de réquiem en honor a Miguel de Cervantes Saavedra. Es preciso decir, que a dicha misa, hasta el mismo finado acudía, puesto que tanto Alonso, don Quijote, Sancho, el cura, Pedro Pérez, el barbero Nicolás, el bachiller Carrasco y su autor, llevan desde entonces de generación en generación se reencarnaban adaptándose a los tiempos.

 

Al principio, el autor iba de un lado a otro, como hizo siempre, y el resto, se acomodaron en su lugar de la Mancha, cada uno con sus quehaceres, hasta la última generación, nacida alrededor de los años sesenta del pasado siglo, en que, por culpa del abandono y cruel dejadez de los sucesivos gobiernos españoles, el mundo rural se fue deshabitando, transformando prácticamente toda Castilla en desolado territorio sin futuro.  La despoblación de las zonas rurales resulta dramática, nadie se acuerda del campo, nada más que en vísperas de elecciones. Tanto es así, que ya ni siquiera don Quijote y Sancho viven en ese lugar de la Mancha; aunque, todos tienen casa en su pueblo, al cual regresan siempre que pueden.

 

A esa misa, al principio acudían todos los protagonistas. Por culpa de la pandemia, en el 2020 no se celebró. Sancho, lleva unos años que no pisa la iglesia, como tampoco lo hacía mucho cuando recorría junto a don Quijote, a lomos de sus cabalgaduras las tierras de la Mancha. El antiguo escudero nunca fue muy de iglesia, pero iba.  Ahora, harto de aquel nuevo cura que oficiaba las misas como si estuviera dando un mitin político, hasta en bodas y bautizos se quedaba en la taberna.

 

Tras su última reencarnación, a don Quijote, ahora Alonso Quijano, tampoco le gusta asistir, también por culpa del nuevo cura del lugar de la Mancha; pero, como en la misa de réquiem quien la oficia es su buen amigo Pedro Pérez, siempre acude. No obstante, este año Alonso ha faltado, está muy afectado por cierta noticia que escuchó en el debate electoral. Cierto dato que él no conocía: su padre, Miguel de Cervantes, reencarnado como Miguel Quijano en la persona que estaba en una residencia madrileña, fue encerrado con otros enfermos de Coronavirus en la misma. Dándose tal atrocidad, porque la presidencia de la Comunidad de Madrid ordenó a las residencias, mediante una carta, que no derivaran los pacientes enfermos a los hospitales, y, por tanto, se les dejara morir en los centros geriátricos sin asistencia hospitalaria.

 

 Él pensaba que por su padre se había hecho todo lo humanamente posible, lo engañaron y se siente muy dolido e indignado. Tras el debate recordó que tenía el teléfono de una sobrina del barbero Nicolás, la cual trabajaba en la residencia donde murió su padre.  La llamó y tras los saludos protocolarios, le preguntó:

 

—Lola, quiero que me digas la verdad, ¿es cierto lo que dijeron en el debate de que se mandó una carta para que no fuera trasladado al hospital mi padre?

 

—A ver, Alonso, así como lo dices, no. Nadie nombró a tu padre, nadie dijo que Miguel Quijano no fuese trasladado al hospital, además tu padre estaba bien cuando llego la carta…

 

—O sea, que cuando llegó la carta, ¿mi padre estaba bien?   

 

—Sí, estaba bien, a tu padre nadie lo nombró, ya te lo he dicho. La orden de la presidencia de Madrid fue que no se derivara ningún paciente a los hospitales, que los dejásemos en sus habitaciones encerrados…

 

—¿Y cuando llamé para traerlo a mi casa?

 

—Entonces tu padre ya estaba contagiado, por eso te dijo la directora que no…

 

—¿Pero, tampoco lo llevasteis al hospital?

 

—Cumplimos las órdenes de la Consejería de Salud. A mí no me eches la culpa, que yo solo cobro 800 euros al mes por romperme los riñones, y a pesar de ello, siempre trato a los ancianitos con cariño.  

 

—A ti no te echo la culpa, pobrecita. De la vejez los buitres han hecho un gran negocio, pero lo que más me duele es que encima se rían, se ría esa cuando le preguntaron por el número de los muertos, no lo puedo evitar…

 

La sangre comenzó a hervirle al caballero y las maldiciones que salieron por la boca del buen Alonso, nunca antes se escucharon en sus más de cuatrocientos años de existencia. Solo él sabía quién era aquel anciano que murió en una residencia de Madrid sin atención médica, la reencarnación de Miguel de Cervantes, su padre literario y a su vez, biológico. Posiblemente, ya se habría reencarnado en otro niño, a saber dónde, pues en aquella aldea hacía años que no nacía ninguno. Lo peor de todo, era los sentimientos que aquella noticia le había provocado, el deseo de que aquellos que se reían cuando se hablaba de los muertos, no les pillase más de cerca el dolor.  Y eso le causaba profundo dolor, nunca había deseado el mal a nadie, ni siquiera a ese tipo de personas mezquinas.

 

 

2º Capítulo- El nacimiento de Miguel Cortina

 

Sancho, ya había advertido que no iría a la misa de Réquiem, y en Alonso Quijano después de la conversación con la sobrina del barbero, no tenía el cuerpo para misas, eso a pesar de haber recuperado el humor, porque, el día anterior, la sobrina del barbero lo llamó:

 

—Hola, don Alonso, tengo algo que decirle, que no le dije el otro día…

 

—No me llames así, sabes que don sin din…

 

—Ya. Cojones en latín —lo interrumpió la muchacha riendo —, pero tengo que decirte una cosa. A tu padre lo visitaba dos o tres veces al día, que lo sepas Tu padre, me dijo algo, de esas cosas que decía, que no supe interpretar, sobre la vida y la muerte, y creo que tengo que decirte sus últimas palabras, porque además me dijo que te las dijera.

 

—Lola, ¿qué fue lo que te dijo?

 

— La muerte pelea en mí y me vencerá, pero te digo, Dolores de mi corazón, que yo vivo y respiro en ella, y tengo vida y ser para salir de la muerte a buscar la primavera a mitad del mes de abril…

 

— ¡Albricias! —Exclamó Alonso, loco de contento —¿Cuánto hace de eso?

 

—Un año justamente. El mismo día de su muerte…

 

—¿Entonces…? —Dudó Alonso Quijano —A tenido que nacer ya…

—No entiendo, ¿te refieres a mi hijo?

—¿Has tenido un hijo? ¿Pero tú no estabas soltera?

—Y soltera estoy —comenzó titubeando —, bueno, vivo con mi novio, con Miguel Cortina…

—¿Ese no es el hijo de Indalecio, el maestro, que creo que ya fue tu novio?  —Preguntó Alonso.

 

—El mismo que viste y calza, y sí es maestro, como su padre, aunque con los recortes en educación de la Comunidad de Madrid, lo han despedido. Y contra lo que diga la prescindible de Madrid, eso de que puedes cambiar de pareja y no volver a encontrártelo nunca más, yo me lo encontré...


Si esa mujer leyera más, no diría tantas tonterías, para mí que se le suben las cañas a la cabeza y detrás de una tontería, dice otra… —la cortó Alonso Quijano.

 

—Y tanto, eso debe ser. Pues mira que te cuente. Hace tres años que dejamos de ser novios, nos encontrábamos de vez en cuando en las presentaciones literarias del Ateneo.  Retomamos la relación y nos pilló el confinamiento viviendo juntos, y el día 14, nació Miguel en Alcalá de Henares…

 

—O sea, que… ¿ya ha nacido? ¡Extraordinario! —De nuevo se notó la alegría en la voz de Alonso Quijano.

 

—No sé qué tiene eso de extraordinario, es lo que suele suceder cuando no se toman las debidas precauciones…

 

—Piensa un poco, ¿qué te dijo mi padre?

 

—Bien que lo recuerdo: La muerte pelea en mí y me vencerá, pero te digo, Dolores de mi corazón, que yo vivo y respiro en ella, y tengo vida y ser para salir de la muerte a buscar la primavera a mitad del mes de abril. Pero, entonces no teníamos pensado tener hijos…

 

—Ya, pero mi padre era un genio, y tu hijo será un genio, ya lo verás…

 

—Y mi novio —le cortó la muchacha —por cierto, le hemos puesto Miguel, como tu padre, y como mi novio.

 

Esta conversación alegro mucho al antiguo caballero don Quijote. Miguel de Cervantes ya se había reencarnado en el hijo de Miguel. 

****

Alonso Llegó antes de hora a casa de Sancho, dispuesto a esperar a Pedro Pérez, el sacerdote. Los tres viven desde hace años el barrio de Vallecas. Mientras que Nicolás, el barbero, ahora es médico cirujano en el Hospital de la Paz. Y Sansón Carrasco, el bachiller, era profesor de la universidad, ahora está preso en Soto del Real, por firmar el máster en la Universidad por presiones de un político corrupto, el cual se ha ido de rositas. Alguien tenía que pagar, y el juez le echó la culpa estaba a sueldo de los políticos en cuestión. no es preciso decir, que los políticos corruptos, después, en la fiesta de la Comunidad ha sido condecorado.

 

Sancho llenó la copa de quien fue el Caballero de la Triste Figura, don Quijote de la Mancha, ahora Alonso, Alonso a secas, ni siquiera el «don» permite el caballero y agradece que su antiguo escudero lo tutee.  El viejo hidalgo aparta la copa, se arrepiente y mira a través del rojo vino con gesto grave. Sancho sonríe y le pregunta:

 

—¿Qué te pasa Alonso, acaso te sentó mal la vacuna, que tan serio estás?

 

—Escucha, si yo te contara —musitó dudando Alonso Quijano, si contarle lo de su padre y lo del nacimiento reencarnado de Miguel Cortina.

 

 Dio un ligero sorbo de vino, percatándose que Sancho no se había servido otra copa, y decidió no contarle nada de momento.

 

 —¿No me acompañas?

 

—Con agua que hace la vista clara, tengo acidez de estómago, uno ya no puede con ciertas cosas; pero, cuenta, amigo mío —, animó Sancho a Alonso, acercándose hasta el alféizar de la ventana donde se encontraba el botijo de arcilla blanca.    

 

—¿No será por el entierro de don Miguel? —Preguntó Alonso, ignorando el apremio de Sancho, animándolo a que contara sus penas. 

—Alonso —echando Sancho un largo trago de agua —¿Qué tonterías dices, después de cuatrocientos cinco años? Lo raro es que no haya venido contigo el cura, le mandé un «guassap» diciéndole que ibas a venir y como es tu vecino. Pero bueno, ¿qué es lo que querías decirme?

 

—¿Y Nicolás? —Preguntó Alonso, extrañado de que no estuviera el barbero.

 

—Ahora vendrá, es quien va a traer el apaño para hacer la caldereta, como su consuegro es pastor. ¿Y el buen cura Pedro Pérez?

 

—¡Uy! Noto cierto retintín. Pedro es buena persona.

 

—Ya lo sé, es del estilo del padre Llanos y del padre Ángel, pero tuve un pequeño tropiezo con él, y ya sabes que me pongo en guardia, pero quiero que venga, tal vez así arreglemos el asunto o dejamos de hablarnos para la eternidad.       

 

 

—Pedro está todavía de misa, yo tampoco he querido ir. Escucha estas breves razones, o tal vez debiera decir sinrazones, y tal vez tenga que ver con tu acidez de estómago, si es que sabes lo que voy a contarte. Conociéndote, que tú bebas agua, habiendo tan buen vino…

 

—Mal me sabe no beber vino, pero visto lo visto, aparte de la acidez, tengo revuelto el estómago, siento náuseas, ya veremos si como. Y sí, me parece que lo que sé lo que me vas a decir, querido Alonso, y es una cosa más de las muchas. Estoy muy resentido, pero mucho…

 

—¿Con Pedro Pérez?

 

—¿Con él? No. Estoy, más que resentido, cabreado, a mi nadie me llama mantenido subvencionado alguien que lleva desde los 27 años viviendo de la sopa boba, y nunca mejor dicho…

 

—¡Acabáramos! —Le cortó Alonso, al ver entrar al cura Pedro Pérez.

 

 

3º Capítulo- El presupuesto del tejado de Sancho

 

En estas entro el cura Pedro Pérez, traía la cara descompuesta. Se quitó la mascarilla y sin llegar a saludar no espero a que Sancho le ofreciera un vaso de vino, directamente cogió la botella y le dio la vuelta a uno de los vasos que se encontraban boca abajo sobre la mesa.  Lo lleno hasta la mitad y, ante los ojos perplejos de Alonso y Sancho, se lo tomó de un trago, llenándolo una segunda vez y repitiendo el acto.

 

—La madre que los parió, luego se darán golpes de pecho esos malnacidos, hijos de Satanás, vergüenza les debería dar decir que son cristianos…, me muerdo la lengua por no blasfemar. Buenos días nos dé Dios —dijo visiblemente alterado, dando un golpe en la mesa con el vaso.

 

—¡Válgame Dios! —Exclamaron a dúo el antiguo escudero y el caballero.

 

—Pues las caras de vosotros están más para un responso que para una boda —contestó el cura observando el rostro de ambos —. Cambiando de tema, este año tampoco habéis acudido misa de réquiem por don Miguel, ni siquiera tú Alonso, que de Sancho no lo espero.

 

—Amigo Pedro, prefiero tu conversación a tus sermones, te repites más que el ajoaceite con salmonelosis —se burló Alonso, echándole la mano sobre el hombro al cura para que se sentará.

 

—Y yo, señor cura —dijo, con maledicencia Sancho, acercándose a la mesa con el botijo, y sentándose en una silla, ya sabe que soy hombre de un solo padre, además no quiero cargas, que usted tiene ya muchos hijos…

 

—Cual ebanista hacedor de ataúdes fabricas el tuyo propio, con esas maldades, sabiendo que mientes —replicó con sarcasmo el cura dando la vuelta al vaso de Sancho, bendiciéndolo —. Sancho amigo, bebe vino que yo te lo bendigo, que el agua te hace decir tonterías.

 

—Ya me está bueno sin bendecir, tengo ardores y prefiero agua. Además, le he echado una pizca de aguardiente; pero sí, mejor vino. En cuanto a lo otro, con caja de madera de pino seco que arda bien, me conformo. Quiero arder y que mis cenizas se esparzan por las viñas, sin recomendaciones ni bendiciones. Pero, aquí no estamos para eso. Nos ha convocado nuestro amigo don Alonso y dudo que sea para que volvamos a deshacer entuertos de los muchos que hay por estos andurriales.

 

—En realidad ha sido nuestro amigo Pedro, el cura aquí presente quien nos ha convocado —señaló don Quijote al sacerdote —. Era de lo que te había comenzado a contar sobre las sinrazones, que a buen seguro te han provocado esa acidez de estómago…

 

—¿De verdad? Agradezco que me des la razón, no sabía que lo supieras, la verdad, y menos don Pedro —se extrañó Sancho, que al sacerdote continuaba tratándolo de usted.

 

—Sancho, amigo, ¿a qué se debe tu acidez de estómago? —Preguntó el cura a Sancho —. Pues me parece que yo no estoy al tanto de lo que te sucede. Pero hablando de todo un poco, el vino está muy bueno, pero con un poco jamón y queso, entraría mejor…

 

—Ahora traigo unas aceitunas, que quien da lo que tiene, no está obligado a más —contestó Sancho levantándose de la mesa y encaminándose a la alhacena con gestos exagerados, riéndose Alonso —.  Con la pandemia la vida en se ha puesto muy complicada para los pobres y encima...

 

Don Quijote le hizo un gesto al sacerdote, moviendo la cabeza de un lado a otro, como diciéndole, «ahora te cuento». Al instante regresó Sancho con un plato de aceitunas. Lo dejó en la mesa y se acercó al aparador, cogiendo un plato vacío y un cucharon.

 

—Ahora bajo unos chorizos, que todavía nos quedan —masculló Sancho de mala gana —. De todos modos, Nicolás está a punto de llegar con el avío.

 

—Pues entonces, no hace falta, no pensaba que estabas tan mal, no te he visto en las colas de la «onege» —musitó el cura, cogiéndolo de la mano.

 

—Pues sí voy a las colas del hambre, aunque más a participar y «Somos Tribu», porque solo el pueblo salva al pueblo —contestó Sancho con aspereza, recalcando lo de las colas del hambre.

 

—No te ofendas, sabes que las puertas de la iglesia las tienes abiertas —le replicó el cura conciliador.

 

—Lo sé, pero usted sabe que no soy de muchas salves, ni tampoco muy de pedir. Vergüenza me da ponerme en la cola del hambre, pero no queda otro remedio ir, y además arrimar el hombro, porque yo voy a arrimar el hombro. Nadie de quienes vamos, ya sea a su «onege» o a «Somos Tribu», nos gusta ni quisiéramos ir. Y me cago en la …

 

—¡Sancho! —Lo amonestó Alonso, señalando al sacerdote.

 

—Sí, mejor me callo. Pero hay que ser muy ser mezquino y miserable para decir que los pobres somos unos mantenidos subvencionados —subió el tono claramente molesto Sancho.  

 

—Llevas razón, querido Sancho, pero no te alteres, nuestro amigo el cura, está tan molesto como tú con ese tema —intervino don Quijote, sin que se aplacará Sancho:

 

—Si somos tan pobres, es porque nos llevan muchos años robando por encima de nuestras posibilidades, ¿o cree usted señor cura que el hospital Zendal ha costado 135 millones?

 

—Ni por asomo, amigo Sancho, es más, dudo de que haya costado ni siquiera 35 o 40 millones, el resto ha ido a los bolsillos de los de siempre —contestó con rotundidad el sacerdote, ante el asombro de Sancho.

 

—¿No me diga eso señor cura? Usted es de derechas… —se burló Sancho —¿en qué se basa?

 

—Muy sencillo. ¿Si tú pides el presupuesto para que te arreglen el tejado de esta casa, que según me dijo Alonso, le has puesto uralita porque no tienes para arreglarlo, creo que antes de la pandemia pediste presupuesto…

 

—Antes de la pandemia tenía para hacer la obra, ahora no es lo prioritario, prefiero pagar la universidad de mis hijos, que bien cara que la pagamos en Madrid, y eso que es la pública, entre Sancho y Teresa, se llevan más de tres mil, y eso que con la pandemia solo van dos horas a la semana…

 

—Es lo que tiene pagar pocos impuestos los que más tienen, que se recorta en sanidad y educación —lo cortó Alonso Quijano.

 

—Pues eso —prosiguió Sancho, ahora en tono burlón —. Pero tenemos la gran libertad de irnos a tomar cañas y emborracharnos hasta las doce de la noche… ¡ah, no! Los pobres no, que somos ciudadanos de segunda y no nos llega ni para pagar las carísimas matriculas universitarias madrileñas ¡manda huevos! Así que agua, que hace la vista clara —terminó suspirando fuerte, con rabia.

 

—No te alteres, que bastante estoy yo —dijo poniéndole la mano en el hombro el sacerdote a Sancho —. Volviendo al tema. Pediste presupuesto, ¿cuánto te pidieron?

 

—Pedí varios, el más barato cinco mil novecientos euros, vamos casi un millón de pesetas, el más caro ocho mil euros —respondió Sancho.

 

—¿Y si no hubiera venido la pandemia habrías pagado más de lo presupuestado? —Le preguntó el sacerdote.

 

—Por supuesto que no. Los presupuestos son cerrados, para eso están los presupuestos, ¿no?

 

—Pues eso, ahí están mis dudas —continuó el sacerdote —. Si el presupuesto eran 45 millones por hacer una nave de polígono, cara nave, ¿dónde fueron los casi cien millones que dicen que pagaron más de lo presupuestado?

 

—Visto los antecedentes, es fácil imaginarlo, ¿no?

 

—Amigo Pedro, eres hombre de poca fe, muy poca fe, para ser un cura ¿cómo dudas? —le recriminó mordaz don Quijote —¿Acaso dudas de tu presidenta?

 

—¿Dudar es poco? Es preciso tener mucha fe para poder a llegar a creer en una persona así o en su capacidad…

 

—Mirar, aquí está Nicolás con el avío para hacer la caldereta —los interrumpió Sancho, señalando para la puerta, por donde entraba Nicolás, el barbero…

 

 

 

4º Capítulo las blasfemias de Pedro Pérez

 

—¡Viva la libertad! ¡Saludos amigos! —Entró casi gritando alegremente Nicolás, el barbero, cargado de bolsas de la compra. Las dejó en el suelo y de inmediato las cogió Sancho para comenzar a preparar la caldereta.

 

—Mira, aquí viene alguien que está contento. Bienvenido amigo Nicolás. ¿Qué buenas nuevas traes? —Saludo preguntando Alonso Quijano, seguido del resto.

 

 —¿Acaso no hay motivos para la alegría? Estamos vivos, aquí en este lugar de la Mancha, sin problemas, con tres quilos de cordero listos para preparar una exquisita caldereta de cordero. Ayuso casi seguro que gana las elecciones. Demos gracias a Dios por ello, ¿no padre?

 

—¿Motivos para la alegría?¡Copón! —Exclamó el cura —Han muerto miles de personas. A Alonso se le ha muerto el padre abandonado en la residencia, Sancho lleva desde 2015 desempleado, trampeando para comer y poder pagar la carrera de sus hijos, y a pesar de ello, ayudando a los demás, Sansón Carrasco haciendo de cabeza de turco para que un delincuente no vaya a la cárcel, esa que me nombra ha recortado en educación y lo que es peor, en Sanidad, en plena pandemia, se han dejado morir a miles de ancianos en residencias por orden de esa persona, y me dice que hay motivos para la alegría, ¿y eso lo dice usted que es médico?

 

—Pero don Pedro, que usted y yo…—dudó el barbero —. Al menos hasta ahora, habíamos pensando lo mismo…

 

—¿Pensado lo mismo? —Preguntó, cada vez más alterado el cura Pedro Pérez.

 

—Claro, los dos somos cristianos y de derechas…, tome usted, padre —dijo Nicolás sacando un sobre electoral de un partido del bolsillo y entregándoselo al sacerdote.

 

El sacerdote cogió el sobre, lo abrió cuidadosamente, como si temiera romperlo, desplegó el papel con gesto grave, meditabundo lo colocó junto al sobre, enseñó el folio a los presentes, por un lado, una palabra y la foto de la candidata, nada más, por la parte trasera totalmente en blanco. Rasgó el papel hasta dejarlo como si fuese confetis, se acercó al fuego, que ya tenía Sancho encendido para preparar la caldereta de cordero.

 

—Yo sí, soy cristiano, tú si vas a votar a lo que te propone este papel en blanco, no lo eres…—dijo absorto el cura Pedro Pérez, mirando a Nicolás.

 

—Padre, ¿cómo puede decir eso? Soy desde hace cuatrocientos años su más fiel feligrés. No hay misa o rosario, que si puedo no acuda a escucharlo, el único que no le ha perdido el respeto…

 

—¿Cuatrocientos años escuchando mis sermones y no has entendido nada? Hasta Sancho que no pisa la Iglesia entiende mejor lo que es ser cristiano que tú, si me das esto. Esto es un cheque en blanco, los políticos hacen propuestas, aquí…  —enojado sacó del bolsillo de su sotana un sobre idéntico al que había quemado —. Aquí no hay nada, nada de nada, ni siquiera calamares de bolsa de supermercado para dar harina en lugar de pescado…

 

—A mí no me meta usted en sus líos —protestó Sancho, interrumpiendo al sacerdote —. Mejor, vamos a ir preparando la caldereta antes de que se quemen los ajos.

 

—¿Eso es lo que te importa tragaldabas? —le increpó Nicolás.

 

—Él por lo menos se pone del lado de las personas decentes, aunque sea una oveja descarriada —defendió y atacó a la vez a Sancho el sacerdote.

 

—¿Querrá decir borrego? —Se burló el barbero, metido a cirujano.

 

Sancho y el sacerdote fueron a protestar, pero, de repente, Alonso comenzó a reír a carcajadas, sin que nadie supiera el motivo, salvo Nicolás, que terminó riendo a carcajadas junto con él, ante la incredulidad del sacerdote y Sancho.

 

—Amigos míos. Haya paz. Nicolás ha querido provocar a Pedro. ¡Cuidado que se queman ajos!  sin saber que él es menos complaciente que ninguno de nosotros con lo que está sucediendo en Madrid. Todos tenemos motivos para desear que cambien las cosas. Pedro es un cura comprometido. Es él quien nos ha convocado —intentó aclarar Alonso Quijano.

 

—O sea, que no va votar a Ayuso, con lo de derechas que es usted —dijo con tono irónico Nicolás.

 

—Mira Nicolasete —comenzó mordaz el cura  —. Te voy a perdonar por el cordero que has traído, pero te diré que yo que nunca blasfemo, hay ocasiones, en este último año, en que siento ganas de blasfemar, de gritar, de maldecir, de echar fuera el veneno que llevo dentro. Cuando escucho, a los mantenidos y no son quienes están en las colas del hambre, sino quienes nunca han dado un palo al agua, que son tan malvados como ineptos, mediocres y corruptos, políticos útiles para nada, hablar de «mantenidos», refiriéndose a los pobres que hacen cola para poder comer, que pasan hambre por culpa de ellos, porque, les han robado por encima de sus posibilidades. Malditos sean esos que roban al pueblo y se llevan el dinero a paraísos fiscales. Cuando veo a los golfos burlándose de los pobres, entonces, yo que nunca blasfemo, siento ganas de blasfemar, de gritar, de maldecir, de desear que el cielo y el infierno existan, para que cambien las tornas, y los mantenidos, quienes viven a costa del pueblo, vivan el infierno que hacen sufrir a los pobres que por culpa de sus saqueos, hacen colas a cambio de una bolsa de comida.  Yo que nunca blasfemo, siendo coherente con mi pensamiento cristiano, siento unas irresistibles ganas de blasfemar, cuando veo pancartas que criminalizan a los niños, por el hecho de ser extranjeros, de otra raza o religión.  Y siento unas irresistibles ganas de blasfemar, y hasta de rezar, no sé a quién, para que el cielo y el infierno exista, y todos los malvados vayan a donde se merecen. Cuando veo la sumisión de los periodistas ante los poderosos, ante reyes eméritos y presuntos preparados, siento ganas de blasfemar. Porque, amigos míos. si Dios existe, y yo presumo de que existe y es realmente bueno, dudo que pueda tener misericordia, por mucho que recen, quienes roban a los pobres, quienes señalan a los niños…

 

—Tranquilice usted y respire —aconsejó Sancho, que ya estaba echando el cordero a la sartén.

 

—Aquí he traído también queso y jamón para ir haciendo boca, comamos y bebamos y el martes todos a votar, por la libertad, por la libertad de verdad, no por la libertad de robar o emborracharse hasta reventar con acento francés —dijo Nicolás sacando unos platos de jamón en tacos y queso manchego.

 

—Llenemos nuestros vasos, tú también Sancho, deja el agua de lado y brindemos por la Libertad, la de verdad —Añadió Alonso, llenando cuatro vasos con vino y llevando uno a Sancho que se encontraba preparando la caldereta.

 

—Pues brindemos por la libertad y la justicia social —aceptó Sancho el vaso de vino que le tendía Alonso.

 

—Sí, mejor, comamos y regresemos a Madrid, para votar por la dignidad de las personas, por todos aquellos que no podrán votar, porque alguien decidió que no tenían derecho a asistencia hospitalaria —se serenó, por fin, el sacerdote.

 

—Votemos por mi padre y nuestro creador, don Miguel. Y no nos olvidemos de nuestro amigo Sansón Carrasco, preso por culpa de los corruptos. Porque es importante levantar las alfombras —dijo Alonso.

 

Alrededor de don Quijote, alzaron todos las los vasos y brindaron por la libertad con la esperanza de recobrar la dignidad de las personas que viven en Madrid y luchan por un mundo mejor.

©Paco Arenas- autor de Magdalenas sin azúcar

 

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