Reseña de «Magdalenas sin azúcar» escrita por Rocío Fernández López (Un libro... un faro de sabiduría)
domingo, 5 de diciembre de 2021
Reseña de «Magdalenas sin azúcar» escrita por Rocío Fernández López ( Un libro... un faro de sabiduría )
martes, 23 de noviembre de 2021
Valoración de Nicolás Haro López, sobre «Águeda y el secreto de su mano zurda»
Muchas gracias, Nicolás Haro
López, por tu valoración de
Acabada la lectura de «Águeda y el secreto de su mano zurda», te doy mi más cordial enhorabuena al tiempo que también las gracias por plasmar parte de mis antepasados, en este magnífico ejemplar que te dará a buen seguro muchísimas alegrías. El libro me ha enganchado total, hasta el punto de buscar cualquier momento para proseguir la lectura.
Magnífica imaginación y muy bien encadenados los relatos, observando tu increíble conocimiento del medio, a pesar de llevar fuera de estas tierras muchos años.
Te deseo un gran éxito que seguro
tendrás, y me alegro de que comenzases a escribir en la edad tardía, y sacases de tu cabeza parte de
lo que alberga para el deleite de tus seguidores, nunca es tarde.
Primera valoración en Amazon de «Águeda y el secreto de su mano zurda»
Primera valoración en Amazon de «Águeda y el secreto de su mano zurda»:
5,0 de 5 estrellas Buenísimo
Revisado en España el 17 de
noviembre de 2021
Compra verificada
Magníficamente escrito, tierno,
divertido, fácil de leer y muy entretenido, con algún guiño a sus otros libros,
y manteniendo su pasión por los temas quijotescos, también es una crítica al
abuso de poder de los más fuertes, sobre todo sobre las mujeres, y un
reconocimiento a la inteligencia de ellas. Lo he disfrutado mucho, y lo
recomiendo a todo el que desee disfrutar de una buena y entretenida lectura.
Para acceder a la reseña:
sábado, 13 de noviembre de 2021
Reseña de «Águeda y el secreto de su mano zurda», por Fran Grillo Martín
Tras dos semanas en el mercado, por fin llega la primera reseña de «Águeda y el secreto de su mano zurda», escrita por Fran Grillo Martín, al cual agradezco sus palabras.
Sinopsis:
En aquella época, cuando Águeda abrió el baúl delante de Miguel, pocos hombres, incluso entre la nobleza, sabían leer. Mucho menos las mujeres, algunas entre las nobles eran capaces de leer y firmar su nombre. Por su condición de mujer no lo precisaban, con ser buenas esposas y dar herederos les bastaba. Águeda, una campesina de cabellos bermejos, aprendió a leer siguiendo el dedo de Miguel, su marido, mientras este leía el Quijote. Llegó a coger la pluma delante de él, no siendo capaz de trazar una letra entendible, era mujer. No obstante, a su dictado, él comenzó a escribir una novela, sin saber qué mano trazó aquellas frases que salían de los labios de su ocurrente esposa. Su secreto era su arma de mujer contra los prejuicios de su entorno, que ni Miguel debía llegar a conocer.
Mi opinión:
Terminada la lectura de la nueva novela de Paco Arenas,
«Águeda y el secreto de su mano zurda».
No puedo hacer otra cosa que recomendar su lectura y darle mi
Enhorabuena a su autor Paco Arenas, agradeciéndole su magistral manera para
«juntar palabras» (que es como él, en su profunda humildad llama a
sus relatos y libros) y deleitarnos con esta su nueva «criatura».
Para mí una obra literaria de 10. Se nota que el autor es un
apasionado Quijotesco que hace despertar interés por ese género tan olvidado en
estos tiempos de grandes «bestseller» que buscan fama y dinero fácil.
También es un gran homenaje a todas las mujeres que, aparte de
las vicisitudes que a lo largo de la vida sufren, de una u otra manera, también
tienen que cargar con una sociedad patriarcal que desde tiempos inmemoriales
les pone palos en las ruedas y las hace invisibles, llegando incluso a hacerlas
parecer culpables de sus propias tragedias a ojos de la sociedad.
Una sociedad que la religión moldea a su interés y que denigra
a la mujer solo por el hecho de serlo.
Espero que todo eso cambie algún día y que entre todas podamos hacer de
este un mundo más equitativo donde la mujer tenga el sitio que se merece.
Una lectura que enseguida te atrapa y te adentra en las vidas
de sus personajes, en sus amores y desamores, en los buenos momentos, pero a la
vez en sus tragedias e injusticias que siempre acaban pagando los mismos, los
pobres, los de abajo, y por debajo de los pobres están las mujeres pobres, que
sufren con ensañamiento las miserias entre los de su misma clase.
La historia tiene también sus héroes, héroes locos… o ¿quizá
no tanto? Pero justicieros al fin, y sobre todo con su heroína y luchadora
incansable, esa que da título y dignidad a la historia.
Mi más sincera enhorabuena a este mago de la pluma.
Que el duende de las letras siga visitándote con asiduidad y
así poder disfrutar de tu talento.
Muchas gracias, Paco. Me encanta como «juntas
palabras»...
-
Fran Grillo Martín-
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jueves, 11 de noviembre de 2021
El zorro al cuidado del gallinero y el lobo de guardián del rebaño
Arnaldo o el zorro al cuidado del gallinero y el lobo de guardián del rebaño
Poco
antes de la hora de cenar entró don Quijote en casa de Sancho con cara de
pícaro. Sancho al verlo torció el gesto pensando: «si me dices de volver a las
andadas, ni borracho». No obstante, no
era esa la intención de la visita del caballero, que tras las buenas noches le
espetó a su antiguo escudero:
—Sancho,
amigo mío, ¿conoces a Zacarías, el pastor? —Preguntó don Quijote mirando por el
rabillo del ojo a Sancho.
—¿No lo
he de conocer, si es primo mío? —Contestó Sancho, un tanto perplejo, ante lo
absurda que le parecía la pregunta.
—¿Y a
Arnaldo Hurtador, lo conoces? —Preguntó, ahora con malicia el caballero.
—Ni me
lo miente vuestra merced. Borracho, usurero y ladrón como el que más. Si no
está en galeras es porque está protegido por el aún más ladrón y sinvergüenza
del corregidor. Precisamente a mi primo le ha robado varias ovejas, y a mí los
mejores racimos de mis viñas…
—¿Sabrás
que Zacarías es edil del concejo?
—Sí,
claro, pero para lo que le sirve. Es honrado y se lleva las tortas que se
debería llevar el corregidor…, ¿pero a dónde quiere ir a parar vuestra merced?
No me cuadra la casquera que trae vuestra merced sobre mi primo y el tal
Arnaldo.
—Ahora
te va a cuadrar. El concejo tiene que renovar a los alguaciles, porque los
actuales no pueden seguir por ser prevaricadores y cortabolsas que abusan de su
puesto para transgredir leyes y apropiarse de haciendas ajenas a cambios de
favores…
—Claro,
claro, hace ya más de tres años que se sabe y que se lleva diciendo que
deberían ser cesados por contravenir las leyes de la Santa Hermandad…
—Amigo
Sancho ¿Tú pondrías a Arnaldo de alguacil de la Santa Hermandad?
—Ni
borracho. Sería como poner al zorro a cuidar del gallinero o al lobo el rebaño…
Si Arnaldo avergüenza hasta a las personas honradas de la cuerda del
corregidor. Hay leales al filimincias
del
Corregidor
que sin ser honrados lo parecen. No sé qué busca proponiendo a ese delincuente…
—Que
queden mal los miembros honrados del concejo y se acusen mutuamente de haber
puesto a un zorro a cuidar el gallinero.
—Pero
si quien lo propone es el corregidor…
— Pero
lo aprueban los representantes de los pastores y de los agricultores, se
convierten en cómplices.
—Eso es
imposible, ni mi primo Zacarías, ni el bueno de Santos, permitirán tal felonía.
No sé cómo es capaz vuestra merced de cavilar tales maldades.
—¿Me
creerías si te dijera que me lo acaba de decir el señor bachiller don Sansón
Carrasco? ¿Tu primo Zacarías, Santos y
el carpintero Dimas, siendo honrados han llegado a un trato con el
corregidor para renovar los alguaciles corruptos de la Santa Hermandad
colocando a Arnaldo Hurtador de alguacil?
—Por
supuesto que no puedo creer tal cosa. Mi
primo es persona honrada y los otros dos iguales, gracias a ellos sabemos que
los alguaciles están podridos. Por eso llevan tres años peleándose con el
marqués y el corregidor para cambiar los alguaciles de la Santa Hermandad.
Jamás llegarían a un trato con un delincuente para poner a un ladrón a impartir
justicia. Ni tapándose la nariz harían tal cosa. Si el corregidor y el marqués
no han renovado los alguaciles es porque tienen mucha ciénaga podrida bajo las
alfombras de sus palacios. Me ofende vuestra merced solo con insinuarlo, además
tiene mayoría, son tres votos contra dos…
—Pues
ese es el acuerdo al que han llegado el sinvergüenza del corregidor y el
honrado de tu primo…
—No me
creo tal cosa, como no me lo diga él, hasta de la palabra de vuestra merced,
que nunca miente, dudo. Si eso pasa dejo de beber vino durante un año con sus
doce meses, mire si lo tengo claro.
—Pues
ya veremos, amigo Sancho, mañana lo que pasa. Más vale que te emborraches esta
noche, que como cumplas tu palabra, a partir de mañana verás las cosas más
claras que el agua, que ahora ni catas, y que has de beber durante un año.
—Ninguna
persona honrada puede con su voto que un delincuente imparta justicia, por
mucho que lo proponga el corregidor y lo
avale el marqués. Serían cómplices. Todas las personas decentes se enojarían,
¿no lo ve usted así?
— Así
lo veo yo. Pero también veo que cuando sale el sinvergüenza del corregidor a la
calle, son más quienes inclinan la cerviz y le besan la mano, que quienes le
dicen lo que piensan de él…
— Eso
es verdad, y cuando viene el señor marqués de Mangomás, el mayor de los
ladrones, todos salen a la calle a gritar ¡Viva el marqués de Mangomás! Pero de
eso a votar a un ladrón para que robe más…
—
Mañana Zacarías y Santos se tragarán el sapo putrefacto con pellejo incluido y
pasado mañana el vino se te volverá vinagre por no beberlo...
—¡Voto a
Rus! Eso no ha de pasar. A mi primo, a Santos y a Dimas les sobra dignidad para
plegarse a semejante felonía.
—Sí, lo
que tú digas, y no te falta razón. O tragan sapo o tragan sapo y encima quedan
como indignos por permitir tal cosa, que los ladrones sigan imponiendo su
voluntad a pesar de tener ellos mayoría.
Así que tú, amigo Sancho, a beber agua y a dejar que Arnaldo Hurtador,
te siga robando las uvas, pero ahora como autoridad competente. Claro, que como
vas a estar un año sin probar el vino, tampoco te debería de importar…
—Los
sapos no se tragan ni con hambre de semanas, así que ya veremos…
—Amigo
Sancho, visto está.
©Paco Arenas a 11 de noviembre de 2021- Día
Nacional de la Indignidad