domingo, 8 de abril de 2018

Magdalenas sin azúcar (Primera reseña)









































Si bien la primera valoración llegó desde Puerto Rico, y la segunda desde Segovia, la primera persona que ha terminado la novela ha sido, también, la primera persona que la compró en España, Nicolás Haro López, y la ha leído en un tiempo récord, entre el lunes y el sábado. 



Muchas gracias Nicolás. 

Puedes leer los primeros capítulos de la novela Magdalenas sin azúcar AQUÍ
DISPONIBILIDAD: En cualquier librería de España a través de Azeta distribución, y de Gandhi en México.   En portales de Internet: Amazon 

Acabo de terminar la lectura de Magdalenas sin azúcar. El prólogo lo acabas de entender cuando finalizas la novela. ¡¡Enhorabuena Paco!!

Me ha tenido enganchado y he buscado tiempo libre para dedicarme a seguir devorando capítulos. Buenísima y amena lectura, con renglones que te encogen el corazón y otros que te exaltan. He detectado muchos "guiños" a un pueblo que conozco bien, y algunos personajes que me son conocidos...En definitiva he disfrutado página a página, muy bien redactadas y siempre con distintos sentimientos. Me quedo sin palabras para expresar las sensaciones de lo que me ha hecho sentir Magdalenas sin azúcar.

Mi más sincera enhorabuena y seguro que te dará grandes alegrías.

Nicolás Haro López




Puedes leer los primeros capítulos de la novela Magdalenas sin azúcar AQUÍ
Contraportada y enlaces




Obras publicadas:
































sábado, 7 de abril de 2018

Era abril (poema de adolescencia)




Era abril,
iba a llover, dijeron en el noticiario
y no fui;
pero, no llovió y perdí la primavera
esperando la lluvia que nunca llegó.

La quise besar,
pensé que me diría que no,
y la deje marchar,
 un toque de ausencia
quedó en mis labios.

Rio por no llorar,
por no haber dado los pasos
que quise dar,
por no haber besado
los labios que quise besar.

27 de abril de 1978

©Paco Arenas

Obras publicadas:




miércoles, 4 de abril de 2018

Prólogo y contraportada de Magdalenas sin azúcar (Profesor don Jaime Flores de la Universidad de Puerto Rico)

El profesor don Jaime Flores, galardonado por la alcaldía
 de Juncos-Puerto Rico

Es mucha la gente que se salta el prólogo de las novelas, sin embargo, son ya algunas personas las que me han indicado que les encanta el prólogo de don Jaime Flores. Por otra parte dicen que la contraportada es fundamental para decidir o intuir lo que se puede encontrar en el cuerpo de la novela. En este caso, prólogo y contraportada coinciden en parte. 

"Magdalenas sin azúcar", no sería lo mismo sin la colaboración y enseñanzas del Catedrático de lengua y literatura española Universidad de Puerto Rico, el profesor don Jaime Flores Flores.

Por tanto, no es por casualidad de que le pidiese ese prólogo que honra y engrandece "Magdalenas sin azúcar". Este campesino que, sin dejar de pisar barro, sueña palabras, tiene como uno de sus mayores motivos de orgullo, ser amigo del profesor "Jota". 

Siempre agradecido:

Paco Arenas

A continuación el prólogo y las contraportadas:

Puedes leer los primeros capítulos de la novela Magdalenas sin azúcar AQUÍ

Prólogo


Jaime Flores Flores

Cuando llegó la novela a mis manos lo primero que me llamó la atención fue el título: Magdalenas sin azúcar. Pronto me percaté de la inmensa metáfora que esconde y que afecta a casi todos los personajes de la trama a lo largo de casi un siglo.

Las personas que aparecen tan solo buscan vivir en paz, sin mentiras ni secretos que ocultar. Sin embargo, la realidad cotidiana y sobre todo las circunstancias que la envuelven, más que su propia voluntad, determinan sus vidas, provocando que tengan secretos y mientan, incluso a las personas que más aman. Los personajes evolucionan psicológicamente a lo largo de la novela de manera sorprendente, están vivos.

La narrativa es ágil y sobre todo visual, el autor busca la complicidad del lector, transformándolo en un espectador capaz de ver ante sus ojos lo que sucede, no solo en el entorno, sino también en el interior de cada uno de los personajes, haciéndole capaz de sentir los miedos e inseguridades de los mismos, sufriendo o emocionándose con ellos, como ellos.

La estructura de la novela nos mantiene en tensión, ideada para no desvelar antes de tiempo los misterios que ocultan episodios clave de la misma. Resulta extraño hoy en día una novela con preámbulo y epílogo. En esta novela ambos juegan un papel muy importante, sobre todo el epílogo, que da fuerza a toda la estructura de la trama.

Magdalenas sin azúcar es una metáfora sobre la libertad y el amor en todas sus formas, condensándose dicha metáfora tanto en el título como en la pregunta con la que se inicia y culmina la historia:

«¿Quién llevará flores a los muertos de Juncos si están bajo las aguas del pantano?»

Jaime Flores Flores
Catedrático de lengua y literatura española Universidad de Puerto Rico-Río Piedras

Puedes leer los primeros capítulos de la novela Magdalenas sin azúcar AQUÍ





Contraportada para las diversas plataformas internacionales y Amazon.


Contraportada Editorial Letrame

martes, 3 de abril de 2018

Solo dijeron no (poema)

Y dijo no,
La primera vez, con miedo,
y su débil voz
se escuchó como un rugido de león,
no como león herido
que retrocede,
no como medroso maullido,
fue un no contundente,
de esos que preceden a otros muchos,
el que más cuesta,
el primero,
hijo de muchos asentimientos,
de humilladas concesiones,
de bajar la cabeza por miedo.
Dijo no,
y otros muchos dijeron no
sin miedo,
y sus gritos
fueron trueno insignificante
ante la tormenta que se avecinaba.
Tembló la tierra,
se derrumbaron las murallas de palacio,
palidecieron los ladrones
y los corruptos gobernantes,
los jueces rasgaron sus togas
perfumadas con sus heces,
huyendo de sus prevaricados despachos
vestidos cual delincuentes
de baja estopa,
cuando ellos eran de alto copete.
¿Y el tirano?
Salió corriendo
con el rabo entre las patas,
pues las piernas no las sentía.
Dijeron no…
Todo comenzó con una palabra...
Solo dijeron no,

y el mundo tembló.



domingo, 1 de abril de 2018

Juncos, un lugar de la Mancha que jamás olvidaré…, ¿de la Mancha o de Boriquén? (Galimatías manchego)



Tal vez, podría ser, que un inmenso mar separe las tierras por las que anduvo el hidalgo don Quijote y su fiel escudero, el campesino Sancho Panza de esas otras de la isla de Boriquén; pero, también, que esa sensación de distancia se escape entre los dedos  como el agua de ese inmenso mar Océano, que separa tan distantes lugares, como son la Isla del Encanto que las Tierras de Álarcón, y al calor del sol se esfume la distancia como esa otra agua del embalse de del mismo nombre que el embalse, del lugar de la Mancha donde he ubicado al nuevo Juncos, dejando la tierra seca que dio nombre árabe  a estas tierras de las llanuras del sur de Castilla: «Manxa», o traducido al castellano: Tierra Seca. Y entonces, el Juncos caribeño se fusione con ese otro Juncos manchego imaginario.
Don Jaime Flores galardonado por la alcaldía de Juncos

 Siempre surge la duda razonable de si fue primero el Juncos de la Isla del Encanto o el nuevo Juncos imaginario de las Tierras de Alarcón. Quizás a alguno le asalte la duda, de si cabalgo el hidalgo caballero por las secas tierras de la Mancha en aquellos lejanos tiempos de daga en ristre y lanza en astillero, o por el contrario lo hizo por aquel otro Juncos caribeño, armado de pluma en ristre y birrete de maestro boricua, tomando posesión del cuerpo y mente de cierto profesor de lengua castellana de la Universidad de Puerto Rico, conocido como Jaime Flores.

Ya, ya, lo sé, que el profesor Jota, fue posterior a don Quijote, dirán ustedes, ¿quién lo puede asegurar? ¿Acaso en estas tierras del sur de Castilla hay alguien más quijotesco que el mentado profesor boricua? Yo sinceramente, tengo mis dudas.  No es que yo tenga muchos conocimientos esotéricos, ni crea en fantasmas ni posesiones, pero a buen seguro que algunas de las dispersas cenizas de Miguel de Cervantes llegaron hasta Juncos para extender el manto del universo quijotesco por aquellos lejanos lares. 
No es otro que él, el profesor Jota, el culpable de que, en estas tierras del sur de Castilla, en la Mancha, surgiese junto a unos de sus ríos, un nuevo Juncos, un Juncos manchego, un Macondo nuevo. Resultaba arriesgado emplazar en Gascas la novela, implicaba una servidumbre histórica que limitaba el relato y sobre todo la metáfora que pretendía transmitir con mi novela, y Gascas, el pueblo fundado por Gascones franceses, pasó a llamarse Juncos, ¿qué nombre más apropiado para un pueblo que está al lado del río? Del mismo modo, don Manuel Haro, el maestro encargado de abrir la escuela en Juncos, pasó a llamarse, en honor del profesor Jota, don Jaime Flores.

Juncos siempre estará en mi corazón.  Gracias a don Jaime Flores he conocido tantas cosas de Puerto Rico, de su cultura e idiosincrasia, de sus anhelos de libertad…, que he decidido, que si un día soy capaz de volver a reescribir la novela con la cual participé en el Premio Nadal hace más de treinta años, «Réquiem por una noche de amor», también transcurrirá en Juncos.

Mientras tanto, «Magdalenas sin azúcar» es y será una novela que transcurre en Juncos, un pueblo de la Mancha a las orillas del río Júcar. Decir, además, que el primer lector de la novela fue mi amigo el profesor don Jaime Flores, y que los primeros lectores de la misma, también  han sido junqueños. 

Gracias amigo profesor.


Puedes leer los primeros capítulos de la novela Magdalenas sin azúcar AQUÍ

Enlace «Magdalenas sin azúcar» en Amazon.com, Puerto Rico y Estados Unidos

 Enlace «Magdalenas sin azúcar» en Amazon.es, España. 
                          

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