miércoles, 2 de marzo de 2016

Viaje a San Clemente (Relato)



Cuando ir a San Clemente era como ir a la capital, una aventura deseable para un chiquillo como yo, el simple hecho de montar en el coche viajero[1], ya representaba un aliciente. Pasear de tienda en tienda por la calle Boteros, entretenido y necesario para mi madre, que aprovechaba para comprar lo que no encontraba en nuestro pueblo, o por ver si podía ahorrar unos reales, y un fastidio para mí.  Aquí Un juego de sábanas, allí un abrigo largo, en esta otra tienda miramos puntillas para los visos o lana para los jerséis...

      ¡Ea! Volvemos a la otra que lo tiene diez reales más barato.

     Madre, quiero un cuento. —Digo al pasar por la puerta de la Librería El Tintero.[2]

     Ya te los cuenta tu padre.

     Es que yo quiero un libro…

     ¿Pa qué, si no sabes leer?

     Pos eso, pa aprender, madre pa aprender a leer.

     Ya vamos mu cargaos. Mañana...

Después de recorrer la calle Boteros, pasamos al Mercado municipal, donde hay de todo, hasta pescado fresco, que en Pinarejo hay que esperar al jueves para que vaya el pescadero. Como mi madre, entonces andaba muy deprisa e iba a lo preciso, terminamos pronto el recorrido, tal vez damos un paseo por la villa, pero al final nos sentamos en el bar de debajo del Ayuntamiento, dónde años después me comería mi primer Zarajo, el bar Pelayo. Mi madre pide un café solo, que nunca probó la leche, y para mí un “Cholet” de vainilla, mientras esperábamos la hora del coche viajero. Mientras tanto, yo miraba los "santos" del cuento El gato con botas, que al final me había comprado mi madre.
Cuando nos subíamos al autobús o coche viajero, yo ya estaba pensando en el próximo cuento que me compraría mi madre en la calle Boteros. Cuento que leeríamos juntos al calor de la chimenea, lo que supiéramos, pues los dos éramos analfabetos, y cuando algo no entendíamos, nos lo inventábamos.

©Paco Arenas



[1] El autobús
[2] No creo que existiese todavía, pero ¿por qué no incluirla en el cuento, si el cuento lo cuento yo?

5 comentarios:

  1. Veo que no te dejas en el tintero nada sin relatar de nustros pueblos, de lo bueno y lo malo, de las carencias que teníamos y como nuestras madres salían adelante con muy poco. Felicidades pr tus relatos que tambiem parecen crónicas.

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    1. Muchas gracias paisano. Intento plasmar mis recuerdos, que en muchos casos son recuerdos colectivos y comunes a mucha gente de nuestra tierra.

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  2. Es lo primero queeo tuyo y me ha encantado y qué decir de esa preciosa imagen. Te seguiré con interés. Un saludo de esta seguidora,Nati

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  3. Es lo primero queeo tuyo y me ha encantado y qué decir de esa preciosa imagen. Te seguiré con interés. Un saludo de esta seguidora,Nati

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  4. Muchas gracias Nati. Un fuerte abrazo.

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